Restaurante Kin Toh – Hotel Azulik

¿Es posible decorar un local en la selva, respetando el entorno, de tal modo que no pierda autenticidad, a la vez que adquiera un toque selecto e innovador?

En Azulik, han fusionado los materiales y elementos de la naturaleza de forma tan sublime, que se difumina la línea entre lo natural y lo construido por el hombre.

Si te gusta la decoración de exteriores, éste es tu lugar, si te gusta el interiorismo, éste es tu lugar, si simplemente disfrutas en un entorno cuidado, único, exclusivo, donde respirar calma y sosiego, éste es tu lugar. Y si además disfrutas tomando un buen cóctel o una deliciosa cena a 12 metros sobre la selva yucateca. Sin duda, !éste es tu lugar!

Nada más llegar, la atención es exquisita. Muy amablemente te reciben  para acompañarte a la planta superior del complejo, donde está Kin Toh, un lugar para tomar copas o cenar en su restaurante.

La entrada es espectacular, todo construido con auténtica madera: el suelo, los pasamanos y pequeñas cabañitas que vamos dejando atrás. El agua de un pequeño lago, la vegetación y las velas que iluminan y perfuman nuestro camino, hace que el ambiente roce la perfección. ¡Y aún no hemos llegado a lo mejor!

Subimos a la primera planta del local, maravillados de la decoración, de las vistas, del entorno. Todo forma un escenario mágico del que vamos a disfrutar por unas horas.

Hemos llegado cuando aún está el sol sobre el horizonte y esperamos ver el atardecer, tomándo un coctel sobre su enredado de hilos suspendidos a 12 metros sobre la selva. Inigualable sensación

Eligiendo el cóctel

La carta de cóctel y combinados, variada. Todo tiene muy buena pinta, pero nos decidimos por un mojito con rama de canela “quemada”. El olor a hierbabuena, mezclado con el aroma que desprende la canela quemada y la calidad de la bebida, convierte al mojito en el mejor acompañante para disfrutar de las vistas, de la compañía, del momento. Estaba tan rico, que no probamos otra cosa.

El atardecer especial, aunque por la orientación no ves ocultarse el sol, el color anaranjado va tiñendo y cubriendo la selva que tienes a tus pies. Momentos divertidos a la vez que románticos. Recuerdos únicos.

Si lo que deseas es un buen vino, las opciones son variadas. Una cava, guarda los mejores caldos. Un interior que se ilumina con la luz de las velas. No hay detalle que no esté cuidado.
Puedes pedir recomendación si deseas tomar una copa de vino, o degustarlo si has pensado quedarte a cenar en su restaurante. Déjate asesorar.

El restaurante se distribuye en varias mesas, todas y cada una de ellas con una decoración exquisita, en un entorno inmejorable, para potenciar las sensaciones de tu paladar. Cocina Mexicana con productos naturales son su base.

Restaurante

También tienes la opción de reservar estancia en alguna de sus exclusivas habitaciones junto al Mar Caribe. Solo hay que cruzar la pasarela de madera flotante sobre la vegetación, para llegar al extremo, e imaginar los secretos que este hotel tiene reservados a sus huéspedes.

Pasarela que lleva al hotel

Sin duda, un entorno idílico, refugio de tranquilidad y exclusividad.

©azulik.com

Alojarte en este entorno debe confundir tus sensaciones, no sabrás si sueñas al estar despierto y tal vez no querrás dormir para no dejar de soñar.

La Palera

Pringarte las manos con un Dumpling Pekinés, que tu boca arda con un Taco de Camarones como si lo comieras en Méjico DF, salivar con la intensidad de los Chupes Limeños o conocer el Umami de los Ramen en Osaka…

Desde Cabo de Palos, y de esta forma tan pintoresca, comienza la carta del restaurante «La Palera». Toda una declaración de intenciones y de lo que está por venir.

Local pequeño, con un estilismo «cool-playero» muy adecuado tanto para el lugar como para la imagen que se pretende transmitir. Cuenta con una zona de barra y un pequeño rincón «chic» en donde se entremezclan decoraciones de esparto junto con una mesita y sillones de caña y mimbre, ambientando una pequeña «sala de estar», en la que poder disfrutar de un cóctel, unas cervecitas e incluso tapear. Un toque que me recuerda a las antiguas casas de pescadores de la zona. Y por último, la zona de mesas, se sitúan fuera, en la plaza «Virgen del Mar», lugar amplio y tranquilo donde disfrutar de una noche de verano.

De nuestro viaje gastronómico se encarga el Chef José Miguel Cremades Santonja, de sobra conocido en la región por estar en los fogones del único restaurante con Estrella Michelín (La Cabaña). Su dilatada experiencia y dinamismo, le viene dado, no sólo de estos años al lado de Pablo González, sino de otros grandes restaurantes por los que ha pasado, como el Restaurante Neichel en Barcelona (1 Estrella Michelín) o Restaurante Casa Alfonso en Dehesa de Campoamor (1 Estrella Michelín).

José Miguel Cremades (camiseta verde) y su equipo. | ©LaPalera

La carta, diseñada como un pasaporte (no podía ser de otra forma más original y acertada), no es muy extensa, de unos 21 platos incluyendo postres. A modo de idea constructiva, le vendría bien algún tipo de maridaje para acompañar los platos o una reseña, en la carta, de la/s bebida/s más apropiada/s para el plato (cervezas, vinos, sake, etc), así poder dar la opción al comensal de degustar el plato con el maridaje más apropiado.

Detalle interior de la Carta – Pasaporte

Las elaboraciones que nos vamos a encontrar son totalmente innovadoras, con una conjunción armónica y bien casadas a nivel de sabores y texturas, en donde en un mismo plato, existe una gran variedad de toques gastronómicos de diferentes culturas: México, Japón, Perú, Turquía, Italia, Inglaterra, Francia, Thailandia, China, Korea, Argentina, etc.

Wantong de Guacamole y Morcilla

En nuestro viaje particular, nos sorprendieron platos tales como:

Las Ostras a la Brasa, con un sabor a ahumado (brasas) sin perder la frescura a mar que aporta este tipo de molusco y un deje picante aportado por las perlas wakame y el kizami;

Ostras a la Brasa

Taco de Gamba al Ajillo, si eres de los que te gusta la comida picante, no puedes irte sin probarlo. Aporta un sabor fresco con la lima y el cilantro. Y el Shichimi (guindilla japonesa) hace el resto. Para llorar.

Taco de Gamba al Ajillo

Mosqui Fish and Chips, espectacular vuelta de tuerca a este plato típico inglés donde se introduce el mujol, como materia prima, con un sofrito de caldero del famoso restaurante «El Mosqui» de Cabo de Palos;

Mosqui Fish and Chips

Causa Limeña de Mujol + Mayo de Ají Limón, fusión extraordinaria del tartar de mujol en una pequeña base de patata bien especiada y troceada, todo ello bien regado en leche de tigre peruana. Sabores con matices cítricos y picantes a la par. Para repetir.

Causa Limeña de Mujol + Mayo de Ají Limón

También nos encontramos con muchos otros que no puedo dejar pasar, como son el Wantong de Guacamole y Morcilla; el Ssäm Koreano de Pato; el Dumpling pekinés de Pringá + Pisto Manchego; el Tigretón – Tofe Salado + Cremoso de Choco; Cóctel La Palera.

Dumpling pekinés y Ssäm Koreano de Pato

El servicio ofrecido fue encomiable, a pesar de tener todas las mesas ocupadas, los camareros incansablemente te preguntaban si iba todo bien o si necesitabas de su atención. Destacar de un modo particular a Laura, Lydia y Kim, que gracias a su simpatía y gran profesionalidad hicieron de nuestro «foodtrip», en La Palera, una experiencia realmente agradable.

Cóctel La Palera

En cuanto al precio, algunos lo pueden considerar algo elevado, pero claro, el concepto de «fritanga», fuente de patatas «aceitosas» y demás términos que estamos acostumbrados a que nos sirvan en las zonas de tapas de playa, aquí no existe. La cocina de José Miguel, en La Palera, es creativa e innovadora, haciendo partícipes al comensal de la gastronomía en un lugar y un ambiente tan complicado, como es el de playa, para estos aspectos.

Enhorabuena y continúa haciéndonos viajar.

Detalle interior | ©LaPalera

«El Bigotes»

Acabas de terminar de recorrer el pequeño sendero que bordea los salientes rocosos de Cala Mastella. La aventura no se ha hecho larga. Trayecto corto y ameno contemplando el maravilloso paisaje que nos brinda sus aguas transparentes rodeadas de frondoso pinar. Has llegado. Bienvenido a 1975.

Llegada a través del sendero

Y no es de extrañar, ya que el entorno nos hace trasladarnos unos 45 años tiempo atrás. Un tiempo en el que Juan Ferrer «El Bigotes» llegaba a bordo de su llaüt (el mismo que aún puedes ver en el pequeño puerto) con la captura de la mañana para elaborar su plato estrella: «El Bullit de Peix». De la degustación se encargaban sus amigos, también pescadores, allí reunidos, que con mesa y vino de por medio, daban cuenta, entre risas y buenas historias de la mar, del enorme puchero humeante.

Puerto pesquero con el llaüt amarrado.

Con el tiempo, las pequeñas reuniones de amigos fueron en aumento, pues gracias a los elogios, que de boca en boca recorrían la isla, todo el mundo deseaba ir a probar tan exquisito plato. Y es así, como hasta el día de hoy, la gente se sienta en su mesita de madera mientras contemplan el pequeñito puerto pesquero, rodeado de llaüts amarrados a escasos metros de la orilla, a que el reloj marque las 14h. Hora en la que un intenso aroma, proveniente de la enorme olla, envuelve el pequeño local y nos indica que esta todo listo para servir.

Bullit de peix

Tal vez el secreto sea su cocina de leña a la antigua usanza, tal vez el módico precio que hay que pagar o tal vez a que apenas se vislumbra alteración alguna en su entorno, dándonos una perfecta visión de cómo sería la vida en ese pequeñito lugar tiempo atrás. Algo tendrá para que un día tras otro, este pequeño y rústico chiringuito tenga sus mesas siempre repletas de gente.

Preparando el bullit de peix

El contemplar su rostro sonriente y afable, junto a su esposa, compartiendo mesa y mantel con los allí presentes, día tras día, denota, en mi humilde opinión, que tal secreto radica en que más allá de priorizar si la comida está buena o menos buena, busca que seamos participes tanto del extraordinario entorno que nos brinda como del legado tan maravilloso de humildad que un día inició: cocinar y compartir con la gente su Bullit de peix.

El llaüt de «El Bigotes» está amarrado en puerto.

Son las 14h.

Un día más.

«El Bigotes» y su esposa

Kampa Park

El restaurante Kampa Park, es uno de los más románticos que se pueden visitar en la ciudad de Praga. Situado en el extremo de la isla de Kampa junto al río Moldava, en Mala Strana, es de los pocos lugares donde podrás disfrutar de unas extraordinarias vistas al Puente Carlos.

Entrada al restaurante

Si has imaginado el lugar idílico para una cena romántica, donde una tenue luz de velas os envuelva en un pequeño halo de intimidad flanqueado por una de las estampas más bonitas que podamos admirar en la noche de Praga, tu sueño se ha hecho realidad.

No sería extraño encontrase con alguna que otra celébriti en alguno de sus muchos salones que dispone el restaurante, ya que es visita obligada en la ciudad.

Servicio amable y atento. Desde el momento que haces presencia en la entrada la chica te recibe con una gran sonrisa y simpatía. En invierno, los abrigos, como fue nuestro caso, son recogidos y llevados al guardarropa para que no tengas que preocuparte de ellos y puedas estar totalmente cómodo. Y si por algún casual, una vez que estás en la mesa tienes un poco de frío, disponen de pequeñas mantas que te ceden muy gustosamente para que puedas utilizarlas.

Chefs Milan Sedlák y Marek Raditsch | Foto: ©kampagroup

A través de su cocina, los Chefs Milan Sedlák y Marek Raditsch nos ofrecen una carta amplia de buenos productos y un menú degustación junto a una interminable e interesante lista de buenos vinos.

Comida muy bien elaborada y de buena calidad, aunque para el lugar y la presencia que tiene el restaurante esperaba algo más. No descubrí nada nuevo en texturas o sabores que no pudiera encontrar en otro restaurante de la misma categoría.
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La calidad sobre el precio, aunque un poco elevada, es acorde al lugar y emplazamiento en el que nos encontramos. Carencia o pequeña mancha suavizada por el mero echo de poder disfrutar de sus magníficas vistas.

Sin lugar a dudas, y como siempre digo, si te lo puedes permitir, no puedes irte de ésta ciudad de ensueño sin haber estado en el restaurante Kampa Park.

Vistas desde la mesa

Marina Greenwich

Restaurante emplazado en el Puerto Deportivo Marina Greenwich de Altea (Alicante). Comida mediterránea, pescados, mariscos y arroces.

Comedor interior y dos terrazas, una en la planta alta del restaurante y otra en la zona exterior. En ambas zonas de terraza dispones de unas magníficas vistas a puerto. Lugar ideal para tomar unos buenos combinados después de una relajada cena.

Productos de buena calidad a precios, obviamente algo elevados pero que es la tónica normal que nos encontramos en todos los restaurantes de éste tipo de emplazamientos.