Ruta a Isla de los Ciervos

Navegamos a paso relajado en un catamarán sobre las cristalinas aguas del Índico en un mar tan en calma como el espíritu de la isla. Bordeamos la costa dejando atrás un paisaje frondoso de vegetación entre el que destacan las instalaciones de los resort  de lujo, para  llegar a una de las islas más bonitas de Mauricio, Isla de los Ciervos.

El trayecto en sí es una experiencia fabulosa. La simpatía de los patrones del catamarán se hace notar desde el primer momento. Desnudamos nuestros pies, subimos a cubierta y empezamos a disfrutar al máximo de un día de ruta inolvidable. La música comienza a sonar, el ron mauriciano a endulzar el momento y el lienzo de este idílico paisaje pinta de color nuestros recuerdos en una amplia paleta de tonalidades verde azuladas y turquesas, indescriptibles. Hacemos parada para subir a una lancha y llegar hasta unas pequeñas cataratas que hay por el trayecto. Un salto de agua pequeño pero muy bonito por el entorno que lo rodea. No pudimos acercarnos mucho por la multitud de lanchas haciendo cola para hacerse la foto a pie de catarata. No importa, lo más importante no es la mejor captura de imagen, sino vivir y disfrutar al máximo la experiencia  y …¡a eso no hay quien nos gane! Volvemos al catamarán y mientras la música continúa divirtiéndonos, empezamos a abrir boca con algunos snack y bebidas a elegir (refrescos, agua, ron, vino…). El ambiente es tan agradable que sin darnos cuenta llega la hora de la comida. Una barbacoa de carne y pescado variada, acompañada de ensalada y arroz blanco. Y por fin llegamos a destino. En la isla se pueden hacer numerosas actividades acuáticas como snorkel o volar en parasailing. También se pueden encontrar bares, restaurantes y tiendas con artículos de playa. Un dato a tener en cuenta es que las tumbonas no son públicas, pertenecen a un hotel. La imagen más espectacular por la que se conoce el lugar se consigue vista aérea, desde la arena la perspectiva es diferente sin dejar de ser espectacular. Una pequeña laguna separa las dos isletas a través de la cual puedes cruzar fácilmente de una a otra, pero llevad cuidado que la pequeña corriente o el efecto del ron puede haceros perder la estabilidad, jejeje. No hay peligro pues en esa zona no hay profundidad. Nosotros optamos por disfrutar de su paradisiaca playa, pues el tiempo que estamos en la isla no es excesivo. Así que caminamos hacia un lugar un poco más solitario para evitar la multitud y tener nuestro momento de intimidad en una de las islas más bonitas del mundo, ¡Qué privilegio! No habíamos caminado mucho cuando encontramos el lugar perfecto para pausar el tiempo y disfrutar del paisaje. Sobre la fina y extensa arena encontramos un punto donde había roca volcánica. Aquí nos paramos pues nos pareció precioso el contraste del materiales y colores de la naturaleza: el negro azabache de la roca volcánica, el dorado de la arena  fundiéndose con unos puros e intensos azules.  A nuestras espaldas  una vasta vegetación de pinares por entre los que en otras épocas, vivían numerosos ciervos que, aunque ya extintos, dan nombre a esta isla. El oleaje nos regaló estrellas, erizos de mar y algunos restos de coral, los más grandes y bonitos que vimos en toda la isla. Un excelente regalo para culminar un día lleno de risas, complicidad entre nosotros y con la naturaleza. Un sin fin de emociones.

Lo que nos hace sentir perdura más allá de la memoria.

Ruta por el Sur de Isla Mauricio

Nos adentramos en el corazón de Mauricio. Un interior salvaje, dominado por la naturaleza, donde todavía se pueden encontrar resquicios de selva virgen, inexplorada, lagos sagrados que emanan en el cráter de un volcán, increibles saltos de agua, abruptas montañas, tierras de siete colores e ilusorias cataratas subterráneas que dibujan una estampa única en el mundo.

En cuanto al clima en esta zona de la isla, en agosto, suele ser bastante nublado con frecuentes lluvias. De hecho, esta ruta la íbamos a hacer el día anterior, pero conforme íbamos acercándonos al sur, el cielo se iba oscureciendo, por lo que decidimos en el último momento cambiar de dirección y hacer la ruta del norte, que siempre es más soleado.

La posibilidad de decidir en el momento son algunas de las muchas ventajas de contratar un guía privado. Otra buena opción para recorrer la isla es alquilar un coche, pero las sinuosas carreteras y la conducción tan peculiar de sus habitantes hizo que no nos atreviéramos a ello. Verás a los mauricianos conducir a velocidad de rayo, por la izquierda de la calzada como estableció la tradición inglesa, aunque tampoco es extraño adelantamientos por el centro de la carretera dejando a ambos lados vehículos más que acostumbrados a tal azaña, pues dicen que esta actitud es la “reveldía” de conducir a su manera, ni por la derecha (como lo hacían holandeses y franceses) ni por la izquierda.

Pero el tiempo no es impedimento para que durante el trayecto disfrutáramos del paisaje. Enormes extensiones de caña de azúcar, palmeras, plantaciones de té, árboles exóticos de mango, lichi, fruta de la pasión…entre los que se asoman curiosos monos acostumbrados al bullicio de viajeros.

Factoria de Diamantes
Nuestra primera parada fue en una de tantas factorías de diamantes. La isla es conocida por la posibilidad de adquirir esta gema, a buen precio pues están libre de impuestos. En Mauricio los pulen y dan diseño, aunque la materia prima proviene de África.

La tienda que visitamos tiene una gran exposición de joyas y tal vez sea mi falta de hábito en compras de esta tiología pero no me pareció encontrarme ante grandes descuentos. La pieza más sencilla rondaba los 400 euros.
A la entrada de la factoría había una pequeña exposición sobre artículos relacionados con el diamante.

Esta visita nos pareció prescindible a no ser de tener la intención de realizar alguna compra.

Maquetas de Barcos
A pocos pasos, llegamos a un pequeño taller donde reproducen al detalle los barcos más conocidos e importantes de la historia. Estas miniaturas, hechas a escala 1/75 a partir de los planos de barcos históricos, son auténticas obras de arte, reproduciendo minuciosamente cada detalle de los buques origínales.

Artesanos que a través de un incesante trabajo en cadena, no solo dan forma y acabado a las maquetas, sino que conforman un escenario único, donde el predominante olor a madera, la simpatía de los trabajadores, algunos de ellos discapacitados, y la organizada y minuciosa rutina te transmite una curiosidad avivada por ver los resultados de sus trabajos.

En su exposición, encontrarás los trabajos finalizados. Piezas de todos los tamaños y precios. Los que más nos gustaron, tal vez por su significado, fueron las carabelas de Cristóbal Colón y la Perla Negra de la película “Piratas del Caribe”.

Y si caéis en la tentación de comprar una maqueta, podemos corroborar que llegan en perfecto estado a casa, pues la envuelven en un maletín especial el cual pudimos subir a la cabina del avión. El precio, depende del tamaño, pudiendo encontrar piezas a partir de cien euros. En el aeropuerto os devuelven los impuestos de la compra.

Las artesanías de un país son tan importantes como su cultura pues acercarse a ellas es ahondar en sus costumbres. Así es como un trocito de la isla viajó hasta nuestras vitrinas para llenar la casa con la mejor decoración que existe: recuerdos de experiencias vividas. La Caravela Santa María de Cristóbal Colón nos evoca, cada vez que la contemplamos, a dos de nuestros viajes más exóticos por el momento, Isla Mauricio y México.

Volcán
Dejamos atrás el concepto de arenas blancas y playas turquesas, pues el corazón de la isla es más selvático. Naturaleza en estado puro, volcanes y montañas que entre la neblina dan relieve al paisaje.

Hicimos una parada rápida para contemplar el cráter del volcán de Trou Aux Cerfs, situado a 605 metros de altura en el término municipal de Curepipe, en la meseta central de la isla. El volcán, aunque permanece dormido, no está extinto y su característica principal es la frondosa vegetación que lo cubre y el lago de su interior. Vistas panorámicas donde respirar aire puro en unos miradores de infarto.

Tierra Salvaje
Llegamos a un mirador donde contemplamos un lugar que si bien puede parecer carecer de interés mas allá del que produce la belleza de la naturaleza, oculta algo más.

Hablamos de una gran extensión de terreno virgen, de los pocos que quedan sin dominar por el hombre. Un paraje que conserva las características de la isla tal cual era antes de la llegada de los primeros colonos. Una época, en la cual el dodo y otras especies únicas en el mundo eran los habitantes dominantes del terreno. Uno de sus reclamos es la Catarata de Tamarit, un salto de agua silvestre.

Si te permites cruzar los límites de la fantasía, perder la vista en el horizonte y dejar volar la imaginación hacia épocas pasadas puede ser un momento inolvidable.

Lago Grand Bassin
Y si existe un lugar donde no hay límites para la fantasía es el Lago Sagrado Grand Bassin. Aunque podrían ser innumerables los motivos, os puedo dar tres de ellos.

1. Contiente Perdido Bajo Mauricio.
Es un lugar que nos recuerda su origen volcánico. Volcanes que entre borbonetes de lava han puesto al descubierto, sobre la superficie de la isla circón, el mineral más antiguo conocido de la tierra. Lo que ha llevado a investigadores a concluir, que si en una isla de formación relativamente joven se encuentra este mineral es debido a que muy probablemente debajo de la isla hay fragmentos de continentes más antiguos. Concretamente se piensa en el continente perdido de Gondwana. ¡Apasionante!

2. Leyenda del Lago Sagrado
Cráter cubierto por un extenso lago sagrado para los hindúes, detrás del cual existe una leyenda sobre su formación. Cuentan que el Dios Shiva sobrevolando con su diosa Parvatti Isla Mauricio quedó prendado de tanta belleza y derramó unas gotas del Río Ganges, creando así un bello lago, el cual dicen que está conectado con el torrente indio.

A su alrededor, hay numerosos Dioses a los que se venera realizando ofrendas diarias de frutas, flores, inciensos…siempre con vistas al cráter sagrado. Este lugar se ha convertido en el punto de mayor peregrinación de fieles de la isla.


A su entrada, dos representaciones del Dios Shiva y la Diosa Durga se divisan a kilómetros antes de llegar. Mangal Mahadev la estatua de Shiva que es una amada deidad hindú, alcanza los 33 metros de altura, siendo la tercera estatua más alta de Shiva en el mundo.

3. La Quietud del Tumulto
Parece irreal en que un lugar tran transitado de turistas y fieles haya tanta quietud. Conforme vas descendiendo la escalinata que te lleva al borde del cráter vas sintiendo que te encuentras ante un lugar especial.

Cruzas miradas con mujeres hindúes vestidas con coloridos saris indios portando cestas de ofrendas, con hombres ataviados con sus mejores galas y con niños y niñas que en familia participan activamente en las ofrendas a sus deidades.

En el interior del templo un sacerdote puede hacerte en la frente el tilaka, un símbolo rojo característico para el devoto del hinduismo. También puedes vivir la experiencia de hacer un ritual de oración y ver como realizan cánticos y ofrendas a sus Dioses.

Un lugar para la fe, para la meditación, para la reflexión, para escucharte a tí mismo entre el silencio de turistas y fieles que comparten espacio en el más sincero respeto. Un lugar especial e ilusiorio, pues por un momento sientes que has viajado a la India más genuina y fervorosa.

Restaurante Le Chamarel
Después de esta apasionante experiencia, vamos a comer al Restaurante le Chamarel.

Mientras nos preparan mesa, esperamos en un mirador de madera con frontal de cristal que queda suspendido, dejando a nuestros pies una gran extensión de vegetación que se extiende hasta casi la línea del mar. Al fondo se divisa la icónica montaña de Le Morne, lugar en el cual los esclavos se refugiaban y donde paradójicamente cuando se abolió la esclavitud y fueron a liberarlos, perdieron la vida arrojándose al vacío, pensando que quien iba en su búsqueda eran captores.

Merece la pena contemplar el océano desde esta altitud. Las corrientes que provocan los continuos vientos hace que las tonalidades azules, turquesas y aguamarinas tan características del Índico, cambien continuamente intensificándose cuando las persistentes nubes que cubren el cielo dejan paso a momentos en los que reluce el sol. Colores del Índico.

Un enclave privilegiado donde contemplar una panorámica irrepetible mientras tienes la posibilidad de degustar una deliciosa cocina criolla y mauriciana.


¡Que bien sienta experimentar con nuevos sabores en una atmósfera tan especial!

Al salir del restaurante, a unos pocos metros, también hay un mirador donde se pueden contemplar estas vistas en una perspectiva parecida sin necesidad de entrar a comer. Merece la pena hacer parada.

Cataratas Subeterráneas
En el anterior mirador, mientras observábamos la montaña de Le Morne y el movimiento constante de la marea, nos dieron unas ganas locas de contemplar las cascadas subterráneas que se encuentran en esta geografía de la isla. El fenómenos es una ilusión óptica producida por las corrientes marinas. Las diferentes tonalidades del océano hacen el resto.

Para poder ver el efecto es necesario sobrevolar la zona. Esto solo es posible contratando una excursión en helicóptero que intentamos realizar, pero no nos fue posible.

Cascada de Chamarel
La naturaleza de Mauricio nos tiene enganchados, ¡queremos más! Así que vamos en busca de otro regalo de la naturaleza, la Cascada de Chamarel.


Un vertiginoso salto de agua de más de 100 metros de altura, que destaca entre el entorno verde y frondoso que lo rodea. Existe un camino privado, al que se puede acceder pagando para llegar hasta el fondo, pero el tiempo no nos lo permite. Anochece pronto y vamos ansiosos a encontrarnos ante la última maravilla del día, la tierra de los siete colores.

Tierra de los Siete Colores
Una de las típicas estampas de la isla es la imagen de la tierra de los siete colores. Cuando ves este lugar tantas veces en fotografía, puedes llegar a pensar que al verlo en vivo, no va a impactar, porque los colores pueden estar tan editados que pierdan veracidad.

Pero tengo que decir, que nada más lejos de la realidad. Tal vez fue por llegar al atardecer, momento en el que dicen que cobran más intensidad, o por caer una ligera llovizna, elemento que también favorece esta tonalidad. Sea por lo que fuere, no solo recuerdo impactados mis ojos cuando vieron esta dunas policromadas, sino también mi piel, que por un momento se erizó al comprobar con ilusión que la belleza de este lugar es real.


Los siete colores se producen como consecuencia de la combinación de cuatro fenómenos: la composición de basalto de su suelo, la mineralización de sus componentes ( el hierro aporta la tonalidad rojiza, el aluminio la violeta…), la lluvia y el sol.

Hay dos miradores, y en uno de ellos una tienda donde poder adquirir algunos interesantes souvenirs con estas tierras de colores.

Este recorrido tan fascinante e ilusorio por el sur de la isla, nos inspira a acabar el relato con este pequeño fragmento de la historia interminable.

– No moriré tan fácil, soy un Guerrero.
– Si eres Guerrero, pelea con la Nada.
– Lo haría, pero no pude cruzar los límites de Fantasía.
(Gmork rió estrepitosamente).
– No le veo la gracia.
– Fantasía no tiene límites…
– Eso no es cierto, mientes!!!
– Niño tonto, no sabes nada de la historia de Fantasía. Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía…
-¿Y por qué está muriendo entonces…?
-Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando a sus sueños. Así es como la Nada se vuelve más fuerte.

No dejes que sea la nada, la que venza tus sueños. Arriesga, vive, sueña, fantasea, imagina, viaja y cuando lo hayas hecho, repite.Selema

Ruta al Norte de Isla Mauricio

Amanece temprano. Los primeros rayos de sol tienen impaciencia por hacerse notar, marcando el inicio de la vida mauriciana.

Mientras el norte de la isla despierta, nosotros le acompañamos en un recorrido por algunos de sus imprescindibles y más pintorescos puntos  de interés cultural, arquitectónico, gastronómico y paisajístico.

Port Louis
Fundada en 1735 por colonos franceses, es la capital y la ciudad más grande de Isla Mauricio. Su transitar es un fiel reflejo de su historia, muestra clara de su cruce de culturas, en donde sus ciudadanos sin perder sus raíces e identidad cultural, comparten un mismo sentimiento, ser mauriciano.

Se convierte en cotidiano contemplar arquitecturas coloniales compartiendo espacio con pagodas chinas, templos hindúes, mezquitas…

Un coctel que da carácter a la isla y que hay que tomarlo muy lentamente, para relamerse y disfrutar con cada uno de sus potentes sabores. En ese intento llegamos a la capital, visitando alguna de sus zonas más relevantes para emborracharnos de cultura.

Empezamos con una de las visitas típicas de la ciudad, el Mercado Central.

Desde muy temprano sus calles se agitan y se llenan de color. Los aromas a especias, frutas exóticas y comida callejera acarician el olfato, en contrapunto a los potentes y no tan agradables aromas de las “lonjas” de pescado que quedan en los alrededores.

Empiezas a sentir el carácter de la isla, la disparidad. No necesito que las manecillas del reloj avancen mucho para empezar a notar la embriaguez de mi mente, que por momentos se extravía viajando a la India más auténtica.

Multitud de tiendas relucen exponiendo sus joyas y una amplia variedad de moda, principalmente hindú, a todo color. Se hace notar que es la población mayoritaria en la isla. Y ¡Me gusta!

La moda hindú me tiene hipnotizada desde niña. Recuerdo como dibujaba en un folio en blanco el vestido y todos los complementos, que sin entonces entender por qué, lucia Romi, en los dibujos “La vuelta al mundo en 80 días”. Me gustaba tanto, que conservaba el dibujo como un tesoro, con la finalidad de no olvidarme de él al ser mayor y poder vestirlo.

El tiempo pasa, la niña crece, se hace mayor y mantiene dormidos esos recuerdos de su infancia, esa ilusión, hasta que un día de la forma más casual se da cuenta de que lo que ese personaje luce es un sari indio, una de las prendas más características de la cultura hindú, una civilización a la que no dejo de acercarme. Lloro de emoción. Ese dibujo vuelve a mi presente, haciéndome sentir sumamente feliz.

Mauricio me ha regalado momentos increibles, como este primer contacto con la India. Gracias.

Cauden Waterfront
A muy pocos pasos del Mercado, encontraréis la zona comercial más importante de la isla. Tiendas, restaurantes, cines, museos…rodeados de su singular arquitectura. No nos detuvimos mucho en la capital pues tenemos por delante más lugares que visitar.

Templo Tamil de Kaylasson
El templo Tamil de Kaylasson se ubica en el barrio de Abercrombie, al norte de Port Louis y es el mayor templo tamil de Mauricio.

Fue construido en 1854  según las  normas  arquitectónicas de los edificios tamiles sagrados, los cuales están basados en la arquitectura piramidal Dravidiana, característica del sur de la India.

El enclave es único, rodeado de frondosa vegetación tropical. Entre las blancas nubes que dibujan un cielo diferente con cada parpadeo, por los continuos vientos del índico, destacan a todo color las esculturas que hacen referencia a la mitología hindú, en un lienzo único e irrepetible a cada segundo. Y aunque es difícil dejar de contemplar esta estampa, merece la pena dirigir el paso desnudo, a su interior.

El mayor contraste que presenta este templo es su llamativa decorada zona exterior en comparación con su sobrio interior, donde aguardan con sus mejores galas las esculturas que representan a sus deidades, entre ofrendas de inciensos, flores, frutos.

Exotismo en estado puro, para los amantes de esta cultura.

En el recorrido por la isla, es frecuente contemplar llamativos templos hindúes, de diferentes tamaños. Nos contaba nuestro taxista, las diferencias arquitectónicas que existen entre un templo tamil de uno hindú. El último es más relajado, de menos color, mientras que el templo tamil, como ya hemos podido comprobar, se caracteriza por los alegres tonos y relieves de sus fachadas.

Templo hindú Maheswarnath Mandir
Entre los numerosos templos existentes, elegimos visitar el mayor y más antiguo templo hindú de la isla, Maheswarnath Mandir, situado en Triolet, construido en 1891 en honor de los dioses Shiva, Krishna, Vishnu, Muruga, Brahma y Ganesha.

A su entrada, y como en todos los templos, dejamos el calzado para acceder a la zona de culto, pues así lo marcan sus tradiciones.

El templo, a pesar de que podría estar mejor conservado, es muy bonito. Los colores aunque menos potentes que en los templos tamiles, también son protagonistas en las fachadas decoradas con todo lujo de detalle.

La visita al igual que en el anterior es gratuita, aunque puedes dar una propina, voluntaria, que muy posiblemente te pedirán para la conservación del templo. Y si no lo has hecho a la llegada, no te vayas sin prestarle atención al árbol centenario que aguarda en el exterior del recinto.

Jardín Botánico
Merece la pena cruzar bajo la estructura de la imponente y elegante verja blanca de hierro forjado que custodia uno de los jardínes botánicos más antiguos del hemisferio sur, para detenerse a contemplar y olfatear sus especias, plantas medicinales, nenúfares gigantes, árboles y flores procedentes de todo el mundo que se entremezclan con infinitas especies locales.


Su origen está ligado a la historia y singularidad de Mauricio. Tiene sus orígenes en 1736, durante época colonial francesa, cuando se comenzaron a importar especias vegetales procedentes de todo el mundo, muchas de las cuales continúan a día de hoy en el jardín.

Es conveniente visitarlo con guía, pues de lo contrario muchos detalles     pasarán desapercibidos, como detenerte a coger ramas caídas que al partirlas huelen a las especias más características de la isla, contemplar los detalles de la savia roja de los “árboles que sangran”, caminar por los infinitos senderos de palmeras, tan frondosos que ocultan el cielo, y tener la sensación de viajar a la África más profunda, a la India más pura y a otros tantos paises exóticos, a través de sus características especies.

Interculturalidad botánica, en consonancia con el espíritu de la isla, donde encontraréis además, increíbles especies animales como las tortugas gigantes, únicas y características del sur de África, ciervos, papagayos, zorros voladores…

Aunque si os apetece ver a estos animales más detenidamente es conveniente hacer una visita a “La Vanile”, donde los podréis contemplar sin las rejas del cercado que aquí los retienen, pudiendo así acercaros más a ellos.

Restaurante La Table du Château
El día es intenso y el hambre empieza a cobrar protagonismo. Vamos a  saciar nuestro apetito en la “La Table du Château” un restaurante de variada oferta culinaria (mauriciana o internacional), rodeado de jardines y caña de azúcar, con unas vistas fabulosas a una típica construcción de época colonial, que si se desea se puede visitar, comprando una entrada adicional.

Optamos por una cerveza phoenix, muy consumida en la isla y los platos más típicos de la cocina mauriciana. Comenzamos un apasionante paseo gastronómico amenizado con una agradable charla con nuestra guía Pilar, a la que escuchamos con tanta atención que no tenemos imágenes de los platos. Y es que los mejores momentos siempre suceden sin una cámara.

No hay tiempo para el degustar el típico ron mauriciano. Así que lo dejamos para otra ocasión, como por ejemplo para la ruta en catamarán a la Isla de los Ciervos, en la que a falta de ofrecimiento para degustarlo no te vas a quedar.

Grand Baie
Grand Baie es el núcleo de la vida turística, donde hay multitud de comercios, locales de copas y restaurantes.


La bahía está repleta de barcos, hoteles, turistas y locales que conviven en armonía entre el bullicio de sus calles. Es el puerto de numerosas actividades acuáticas y excursiones a las islas del norte. Tanto, que hay casi más barcos que agua. No es el lugar que más nos emocionó.

Esta iba a ser inicialmente nuestro zona elegida para alojarnos, pues pensábamos que sería buena ópcion por estar más resguardada de los vientos y gozar del mejor clima de la isla en el invierno mauriciano. Cambiamos de opinión a última hora y realmente acertamos con la elección.

La Capilla del Tejado Rojo, Cap Malheureux
Cap Malheureux es el punto más septentrional de Mauricio. Tiene una panorámica fantástica a las islas del norte. Alguna de ellas fuera de la barrera de coral que protege la isla.

Aquí es donde el Comandante John Abercromby desembarcó sus tropas cuando los británicos atacaron la isla por segunda vez en 1810. Pero Cap Malheureux le debe su fama a la pequeña capilla de “Notre Dame Auxiliatrice”, comúnmente conocida como la Capilla del Tejado Rojo.

Es el lugar perfecto para culminar nuestro día de ruta. La iglesia es preciosa, su pequeño tamaño es más que suficiente para deleitarte y dejarte sin palabras con cada uno de sus detalles, como la almeja gigante que a su entrada es utilizada para el agua bendita. Además tuvimos la suerte de ver a unos recién casados haciéndose un reportaje de fotos mientras la visitamos.

Su entorno complementa, sin restar protagonismo, al lugar. Aldeanos que juegan a la petanca en los aledaños, las barquitas de pescadores amarradas sobre el coralino mar, y un árbol gigante del que, además de numerosas lianas, caen dos columpios en los que te divertirás como un niño.

El lugar es pequeñito pero el encanto es colosal. Tanto como Mauricio, esta joya del Índico.

La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía.Gandhi

Hotel Grand Palladium

El hotel Grand Palladium Resort & Spa, está ubicado en el estado de Quintana Roo, en la afamada costa caribeña de Rivera Maya. Privilegiada situación a tan sólo 30 minutos de Playa del Carmen y de Tulum.

Al igual que otros complejos de similares características está literalmente entre la selva.

Exuberantes jardines de vegetación tropical, lagos navegables, senderos ecológicos que abren paso entre manglares, y una larga playa de 800 m de extensión de arena blanca y aguas turquesas son sus principales caraterísticas.

El complejo ofrece:

– 252 Habitaciones Estándar, 130 Junior Suites, 32 Mayan Suites y 6 Master Suites
– 9 Restaurantes temáticos a la carta con una amplia variedad de gastronomía. En los cuales puedes disfrutar del todo incluido.
– 5 Restaurantes buffet y otros servicios gastronómicos al aire libre.
– 25 Bares distribuidos por el complejo.
– 7 Piscinas de agua dulce.
– Centro de Spa & Wellness
– Salas para eventos y congresos
Discoteca Sunset Boulevard para adultos
Baby Club para niños de 1 a 3 años, Palladium Mini Club para niños de 4 a 12 años y Black & White Junior’s Club para adolescentes (13-19 años).

Dentro del mismo resort, puedes elegir entre 5 hoteles, de diferente categoría.

  • Grand Palladium Colonial.
  • Grand Palladium Katenah.
  • Grand Palladium Riviera.
  • Grand Palladium White Sand.
  • Grand Palladium Royal Suite Yucatán

Y aunque puedes pasear y disfrutar de los servicios de todas las zonas, el Royal Suite Yucatán goza de mayor privacidad y servicios exclusivos.

Nuestra elección fue el hotel Katenah. Habitación Junior Suite en una tercera planta, en una villa muy cerca de la playa.

El complejo es gigantesco. Puedes desplazarte en unos carritos que recorren las instalaciones o pasear tranquilamente entre sus pasarelas de madera contemplando la vegetación y la fauna salvaje, acostumbrada al transitar de turistas: cocodrilos, flamencos, iguanas, tortugas…

Uno de los espacios con mayor atractivo es el Spa. Remanso de paz decorado al más puro estilo maya.

Tras dejar las pertenencias en las taquillas, antes de realizar el recorrido por circuito de hidroterapia, puedes refrescarte con una tradicional agua de Jamaica, la cual además de deliciosa y relajante, posee infinitas propiedades muy beneficiosas para el organismo.

Tras una primera ducha entramos a la sauna, y aunque la primera sensación puede resultar agobiante por la alta temperatura, le acabas cogiendo el gusto.

El recorrido a la vez de relajante es muy divertido. O al menos así lo viví yo, entremezclando risas contenidas para no romper la quietud del silencio que envuelve el lugar con la impaciencia por descubrir cada una de sus estaciones: Jacuzzi, sauna (seca y húmeda), baños de vapor, hidromasaje, cascadas, piscinas…

Consta de dos zonas, una interior,  y otra exterior a la que accedes desde las serpenteantes aguas de la piscina.

El entorno perfecto, muy cuidado.

Un espacio ideal para retomar aliento después de los agotadores días de rutas descubriendo los tesoros de la península de Yukatán.

Al borde de la piscina hay un bar donde se puede disfrutar de una amplia carta de bebidas naturales, energéticas, depurativas, relajantes…

También existe la posibilidad de utilizar el gimnasio, contratar diferentes tipos de masajes y terapias (suecos, deportivos, reflexología,  masajes en pareja, etc), así como solicitar los servicios de su peluquería unisex.

La extensa, cálida y turquesa playa, resguardada en toda su extensión por exóticas palmeras, entre las que puedes relajarte al vaivén de una tradicional hamaca caribeña, tal vez sea una de las imágenes publicitarias más potentes del hotel, y la primera que te viene a la mente cuando hablamos de vacaciones en Rivera Maya.

Realmente es una imagen paradisiaca, aunque puede tener ciertos matices. El entorno es especial, si bien la playa aunque no puedo ponerle pegas, no es de lo más notorio. Con esto no quiero desmerecer lo que a simple vista destaca, pero mi opinión es que hay otras playas con un encanto especial, alejadas de hoteles y excursiones guiadas, como Boca Paila, la cual me pareció un paraíso terrenal.

Así que aunque puedas pasar divertidos momentos tomando un cóctel, y dos y tres…merece la pena descubrir otros lugares de la zona. Si hablamos de playas, no todas las que visitamos me resultaron atractivas, por ello te recomiendo ser selectivo en función de tus intereses y gustos para no llevarte una desilusión.

Las instalaciones son todas excelentes. Bares junto al mar,  hamacas entre palmeras, tumbonas y camas balinesas. Estas últimas, solo para huéspedes del Royal Suite.

Las piscinas también son punto de encuentro de momentos divertidos. Recuerdo especialmente una degustación de chupitos de tequila mexicanos, donde además de saborear al trago su bebida más típica, las risas están garantizadas.

La animación en el hotel es constante, sobresaliendo la simpatía y profesionalidad del equipo encargado de la programación de entretenimiento. Encontrarás actividades muy variadas a lo largo de toda la estancia y en cualquier momento del día.

La oferta gastronómica es amplia. Correcta y variada. Aunque para degustar sabores mexicanos caseros, puros y auténticos hay que visitar los lugares en los que comen los aldeanos. ¡No hay mejor experiencia!

Además del buffet, aunque no todos, probamos varios de sus restaurantes temáticos: Sumptuori (restaurante japonés) La Adelita (restaurante mexicano) y Punta Emilia (restaurante especializado en arroces, pescado y marisco).

Sin duda alguna destaco la magia del restaurante Punta Emilia. No puedes venirte de Mexico sin tener una cena romántica a los pies del Mar Caribe.

Un marco inigualable, en el que a pesar de ser un  restaurante, lo que menos recordarás es la comida.

Y si la exclusiva oscuridad de la noche es alumbrada por las estrellas, no lo dudes y pide un deseo…

Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo. Filósofo Griego