Templo Grand Bassin

Templo ubicado en el Lago Ganga Talao (comúnmente conocido como Grand Bassin) donde se honra al Dios Shiva. A su alrededor, junto por la costa donde se encuentra, se sitúan santuarios más pequeños y estatuas de colores dedicados a otras deidades hindúes populares: Ganesh, el dios elefante, puede ser fácilmente reconocido con su cabeza de elefante o Hanuman el Dios Mono en la orilla.

El lago se emplaza dentro de un cráter, a unos 550 metros sobre el nivel del mar y unos 18 metros de profundidad. Alberga una gran población de peces y anguilas, sin duda debido al sobrante de las ofrendas que reciben de los peregrinos hindúes. También, a que la pesca está estrictamente prohibida debido a la naturaleza sagrada del mismo.

El lago fue descubierto por Pandit Jhummon Giri Gossagne Nepal en 1897, un sacerdote hindú que vivía en Triolet, un pueblo al norte de la isla. Éste tuvo un sueño en el que vió al dios Shiva sobrevolar con su diosa Parvatti Isla Mauricio. Éste al quedar prendado de tal belleza, derramó unas gotas del Río Ganges creando un bello lago.

El sacerdote, al despertar, se puso a buscar el lago por toda la isla, hasta que finalmente llegó a Grand Bassin y reconoció lo visto en su sueño. La noticia del lago divino pronto se extendió y al año siguiente, fieles de toda la isla comenzaron a peregrinar descalzos. Desde entonces se ha convertido en uno de los lugares de peregrinación hindú más importantes fuera de la India.

Una de las peregrinaciones más espectaculares, es la que alberga la celebración del Festival Maha Shivaratri, entre finales de febrero o principios de marzo de cada año, donde se contempla la llegada de más de 400.000 devotos.

Durante todo el año, no es extraño ver a peregrinos o devotos realizar sus propias ceremonias privadas de oración con ofrendas de frutas, varitas de incienso y lámparas en las orillas del lago o en las estatuas.

El escultor indio Shri Matu Ram Verma, famoso por sus estatuas gigantes, recibió el encargo del gobierno de Mauricio de diseñar las estatuas del Dios Shiva y la Diosa Durga que se pueden contemplar a la entrada del recinto y que se divisan a kilómetros antes de llegar. Mangal Mahadev la estatua de Shiva que es una amada deidad hindú, alcanza los 33 metros de altura, siendo la tercera estatua más alta de Shiva en el mundo. Se terminó en 2007 y el “Sthapan” (el ritual) se realizó durante el festival Maha Shivratri de 2008.

Moda Africana

África, la gran desconocida, a veces la gran olvidada, tiene mucho que enseñarnos sobre moda. Para entender su importancia os voy a contar sus curiosos orígenes, la influencia actual en la moda occidental y por último mis adquisiciones africanas.

Descubrimos sus orígenes
Si retrocedemos en el tiempo, no es difícil quedar ensimismados al escuchar con entusiasmo la historia que a borbotones de color fluye de cada una de sus telas.

Tejidos que transmiten la alegría de su gente a través de un estallido de color atrevido, vibrante y salvaje. Expresión de arte utilizando diferentes técnicas textiles: kente, adinkra, korhogo, bogolan y batik. Cada una de ellas, símbolo identitario de la región de procedencia.

Uno de los tejidos más conocidos (Batik) tiene su origen en Indonesia. Cuando en el S. XIX los Holandeses llegaron a África Occidental, capturaron un gran número de esclavos para las tropas que luchaban en Indonesia.

Tejido batik | Indonesia

Allí, los soldados quedaron fascinados con los tejidos artesanales, que se hacían mediante una técnica de teñido por reserva (Batik) que emplea cera sobre las regiones que no se quieren teñir, pudiendo repetir el proceso tantas veces como se desee, obteniendo telas de intensos colores a ambos lados del patrón, en una coloración impecable, a la altura de las mejores obras de arte.

Técnica batik | Indonesia

Tanto les gustó, que a su regreso llevaron esta técnica al continente africano, mayoritariamente a Ghana, Sudáfrica y República del Congo.
Los europeos, al ver la acogida de esta técnica y la fascinación que causaba entre la población, desarrollaron un método de impresión a máquina para aplicar de forma rápida la resina a ambos lados de la tela. Enmudeciendo cualquier iniciativa de fabricación propia de los ciudadanos africanos.

Hasta 1960, Holanda e Inglaterra tenían el monopolio en producción y venta, pero llegó el día en el que los habitantes de dichas poblaciones empezaron a hacer sus propias telas.
Al principio solo era utilizado como pareo pero más tarde se integró en toda la moda africana como sello de su identidad cultural.

Lo más destacable es la significatividad que dan a cada prenda, pudiendo leer a golpe de vista los mensajes que entre líneas esconden sus estampados: proverbios africanos, historias de la vida diaria, mensajes sugerentes, símbolo de estatus social…

Actualidad de la moda africana
Actualmente, África vuelve a tener voz propia. Se hace ver, oír y sentir con fuerza en el resto de continentes. Podríamos decir que África marca tendencia.

Me parece significativo mencionar, por la gran labor que implica, el proyecto entre la cooperativa de mujeres Owna de Kenia e Idia’Dega, una marca dirigida por Tereneh Mosley.
En esta interesante colaboración, mujeres Masai trabajan aportando sus ideas y participan en el diseño y elaboración de prendas y complementos, llegando a ser presentados en las Fashion Week de París y de Nueva York. Lo mejor del proyecto, es que los beneficios de las ventas son repartidos al 50% ayudando significativamente al pueblo Masai. Bien merece la pena visitar la web y ver fotos de esta bonita iniciativa.

©idiadega.com

La magia de África ha conquistado, ha sido y está siendo, fuente de inspiración de muchas firmas nacionales e internacionales que la incluyen en sus colecciones. Nombres tan importantes como Juanjo Oliva, Louis Vuitton, Thakoon, John Galliano, Dior, Jean Paul Gaultier, Burberry, Yves Saint Laurent, Bimba y Lola…son solo algunos ejemplos de ello.

En esta línea, próximamente se celebrará la VI edición de AFRICA FASHION WEEK BARCELONA 2018, que tendrá lugar la segunda quincena del mes de noviembre en Barcelona. Un lugar de encuentro para los amantes de las tendencias, del arte textil y sobre todo, del continente africano.

Una moda  que llega para quedarse y a la que yo ya le he hecho un hueco en mi armario.

África en mi vestidor
Con motivo de mi próximo viaje a África, concretamente a isla Mauricio, la curiosidad por la moda procedente de este continente se ha avivado. Así que me he puesto manos a la obra para llenar mi maleta de prendas que hagan un guiño al continente negro, sin perder al mismo tiempo mi propia identidad, pues no se trata de sentirme disfrazada.

¡No ha sido difícil, pues realmente África está de actualidad!

Mi prenda favorita, por su significado, es una falda confeccionada en casa por mi suegra (qué haría yo sin sin ella. Gracias Conchita), confeccionada con una tela muy especial: un paño de algodón comprado en Sudráfica, regalo de una amiga a la que le hice este encargo tan especial. ¡Gracias Sara! Desconozco la técnica, pero me atrevo a presuponer que es batik, por la zona de la que proviene y por encontrar restos de cera en la tela. Si es así estoy de suerte.

También me gusta mucho este look formado por un short de ante con flecos delanteros que simulan las faldas de las tribus y camiseta con un motivo africano. Me encantan los detalles de abalorios que dan relieve y aportan realidad a la prenda.

Y para la noche o momentos más especiales, he elegido tres prendas de una colección completamente inspirada en África: Safari Trip, de Highly Preppy.

©hpreppy.com
©hpreppy.com
©hpreppy.com

Y tú, ¿te unes a la tribu?

La cosa más oscura sobre África ha sido siempre nuestra ignorancia sobre ella.George Kimble

Las Pirámides de Giza

Se situan en la necrópolis de El Giza, a unos 12km SW de El Cairo. El conjunto lo componen La Gran Pirámide de Keops, La Pirámide de Kefrén y la Pirámide de Micerino. Todas ellas rodeadas por las mastabas de las esposas de los faraones y de los edificios relacionados con los ritos funerarios.

La gran plataforma sobre la que están construidas, no es más que una prolongación de las estribaciones mesetarias del desierto de Libia. El terreno, nivelado por la mano del hombre, es de una superficie cuadrangular de 1.500m de N a S y de 2.000m de W a E, todo ello a unos 40 metros de altura sobre el nivel del río Nilo. Las tres pirámides están colocadas por orden de tamaño y antigüedad, a lo largo de un eje que va del NW al SW.

Según recoge el historiador Heródoto (Siglo V a.C.), la pirámide de Micerino fué la única que se utilizó realmente como sepultura, ya que tanto el farón Keops como su hijo Kefrén fueron privados de sus tumbas por la ira de su propio pueblo que se sublevó a las vejaciones y malos tratos que éstos les imponían por la obligatoriedad de trabajar en su construcción.

El revestimiento externo de las pirámides (bloques de caliza de Tura), se conservó hasta el siglo XIV, fecha aproximadamente en la que los sultanes comenzaron a desmantelarlas con el propósito de conseguir material de construcción barato y de buena calidad.

Pirámide de Kefrén con revestimiento

Construcción y traslado de los bloques

La pirámide fue edificándose de modo que en ella quedasen unas gradas o poyos que algunos llaman escalas y otros altares. Hecha así desde el principio la parte inferior, iban levantándose y subiendo las piedras, ya labradas, con cierta máquina formada de maderos cortos que, alzándolas desde el suelo, las ponía en el primer orden de gradas, desde el cual con otra máquina que en él tenían prevenida las subían al segundo orden, donde las cargaban sobre otra máquina semejante, prosiguiendo así en subirlas, pues parece que cuantos eran los órdenes de gradas, tantas eran en número las máquinas, o quizá no siendo más que una fácilmente transportable, la irían mudando de grada en grada, cada vez que la descargasen de la piedra; que bueno es dar de todo diversas explicaciones. Así es que la fachada empezó a pulirse por arriba, bajando después consecutivamente, de modo que la parte inferior, que estribaba en el mismo suelo, fue la postrera en recibir la última mano.(Heródoto)

Los diestros canteros egipcios tallaron los bloques macizos de piedra que después fueron transportados por el Nilo a bordo de grandes barcazas. A continuación los colocaron sobre unos trineos que centenares de obreros arrastraron hasta su emplazamiento definitivo. ¿Pero cómo los deslizaron por la arena reduciendo al máximo la fuerza de fricción o rozamiento y utilizando el menor número posible de obreros?

Demostramos experimentalmente que la fricción por deslizamiento sobre la arena se reduce de forma considerable al añadir algo de agua, pero no mucha.Daniel Bonn | Universidad de Ámsterdam

Detalle experimento

Dicha hipótesis ha sido considerada gracias a una pintura mural egipcia que data del año 1.880 a.C. y decora una de las paredes de la tumba del nomarca Djehutihotep, en la necrópolis de Deir el-Bersha, en el Egipto Medio. En ella aparecen decenas de obreros arrastrando un trineo que carga una estatua colosal y un personaje subido en la parte frontal del trineo vierte agua sobre la arena, para facilitar el transporte de la estatua.

Detalle traslado estatua

Según fuentes del estudio, los egipcios comprobaron que con la arena seca se formaba un montículo frente al trineo que dificultaba su arrastre, pero a su vez el derramamiento excesivo de agua disminuía la dureza de la arena.

Orientación

Los antiguos egipcios fueron grandes observadores del cielo. Su sistema de medición del tiempo produjo el sofisticado calendario solar que está en la base del nuestro; y también trazaron un completo mapa estelar, pues el firmamento estaba estrechamente vinculado a su religión. Además, alinearon sus templos en busca de la Maat, el orden cósmico, y perfeccionaron patrones de orientación astronómica que los ayudasen en este propósito.

La íntima relación entre el cielo y la tierra se manifiesta igualmente en la orientación de las pirámides. Es sabido que estas construcciones están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales y el cinturón de la constelación de Orión. La cuestión de cómo las orientaron es una de las más debatidas a día de hoy.

La orientación se efectuaba mediante la ceremonia del «tensado de la cuerda», en la que el rey, en compañía de la diosa del cómputo del tiempo y de la escritura, Seshat, fijaba el eje y el perímetro de un templo mediante ciertas observaciones, seguramente de carácter astronómico.

No todas las pirámides de Egipto están correctamente orientadas; en realidad, sólo unas pocas de las más de sesenta que conocemos tienen una orientación precisa. Las pirámides de los faraones de la dinastía IV en Dahshur y Gizeh son las que se encuentran mejor orientadas, con errores que, en términos astronómicos, se sitúan en torno a un cuarto de grado, o 15 minutos de arco; en algunas, como las de Keops y Kefrén, el error es aún menor. Estos errores tan pequeños, sólo estarían al alcance de un observador muy capacitado, con bastante experiencia y dotado de los más precisos instrumentos de la época.

La Gran Pirámide ó Pirámide de Keops

Fue ordenada construir al arquitecto Hemiunu por el faraón Keops (IV Dinastía del Antiguo Egipto). Se estima que finalizaron las obras, 20 años después, alrededor de 2.570 a.C. Durante 3.800 años fue el edificio más alto de la tierra, hasta que en el siglo XIV, fue superado por el chapitel de la Catedral de Lincoln (Inglaterra), y también el más alto construido en piedra, hasta que en el siglo XIX, fue superado por la aguja de la iglesia de San Nikolai (Hamburgo).

Es considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. Tiene una altura de 137m y 230m de lado, aunque en realidad en su época era de 146m y 232m respectivamente. Cada una de sus caras triangulares tiene una altura de 186m sobre el plano de inclinación.

Se estima que se compone de unos 2,3 millones de bloques de piedra, de unas 2,5 toneladas de media por bloque, aunque hay algunos que llegan a pesar hasta las 60 toneladas.

Bloques en la base de la pirámide

En su interior, la pirámide se compone de tres cámaras principales, dos situadas en el interior de la pirámide, actualmente denominadas cámara del rey y cámara de la reina, y una en el subsuelo, la cámara subterránea.

Plano interior

Pirámide de Kefrén

La pirámide de Jafra (Kefrén es su nombre en griego) fue erigida junto a la de su “padre” el faraón Keops y data del siglo XXVI a.C. Tiene una altura de 143,5m y 215,25m de base. Es la primera gran pirámide que se construyó basándose en el triángulo sagrado egipcio de proporciones 3-4-5.

En épocas antiguas fue denominada la Gran Pirámide, debido a que parecía ser más alta que la pirámide de Keops. Esto es debido a que se encuentra en un nivel más alto de la meseta y por el ángulo utilizado que es más inclinado. Actualmente, la pirámide de Kefrén es más alta que la pirámide de Keops debido a que la cúspide de esta última se ha erosionado.

Detalle cúspide aún con el recubrimiento original

La pirámide es parte de un complejo funerario que cuenta con un templo en su lado oriental y una calzada procesional pavimentada que lo vincula con el Templo del Valle, situado en las inmediaciones de La Gran Esfinge. También se encuentra una pirámide subsidiaria, cinco fosos con barcas solares y más de un centenar de grandes habitaciones, consideradas almacenes o talleres de los trabajadores de la pirámide.

Pirámide Kefren iluminada | ©Mohamed Abd El Ghany

En su interior, la cámara del sarcófago está tallada en la roca. El techo compuesto de losas de granito, ha sido colocado oblicuamente a dos aguas. En la cámara funeraria, se halla el sarcófago de granito negro, vacío desde hace mucho tiempo. Belzoni, en 1818, sólo encontró en él huesos de vaca.

Plano interior

Pirámide de Micerino

La pirámide de Micerino (nombre helenizado) o de Menkaura (según su nombre egipcio) es la menor de las tres con una altura de 64m y 102m de base. A su alrededor se levantan las pirámides de las reinas, pequeñas construcciones dedicadas a albergar las tumbas de las consortes de estos faraones.

En su época fue conocida como la “Pirámide Divina”, seguramente por la belleza que albergaba contemplar el contraste de sus dieciséis hiladas de granito rosa de Asuán con la caliza blanca de Tura. Cerca de la base, hoy en día, aún se pueden encontrar hiladas con el recubrimiento original de granito.

Plano interior

Se cree que el sarcófago que transportaba la goleta “Beatrice” pertenecía al mismísimo faraón Micerino. Lamentablemente no se puede corroborar esta hipótesis, ya que ésta naufragó frente a las costas de Cartagena (Murcia) en su viaje hacia Inglaterra.

La Gran Esfinge de Giza

La Esfinge de Guiza o Abu el-Hol (“Padre del miedo” en árabe) se ubica cerca del Río Nilo, a unos 350m al SE de la Gran Pirámide y a pocos kilómetros de El Cairo. Su construcción se ha datado tradicionalmente bajo el periodo del faraón Kefrén (aproximadamente hace 4.500 años) quien habría colocado un centinela de caliza frente a su famosa pirámide en el valle de Jafra.

La estructura, de una altura de 20m y 57m desde el extremo de sus garras delanteras hasta la cola, está formada por una cabeza humana mirando hacia el Este (amanecer), vestida con el «nemes» (una prenda a rayas blancas y azules), y por un cuerpo de león tumbado. La cara exhibe restos de pintura roja y se muestran ciertos vestigios de rojo y negro por la zona del cuerpo. Esta cara humana se le atribuye al faraón Kefrén o tal vez la de su padre, Khufu (Keops), según las escasas menciones que se han podido encontrar.

Su construcción no se menciona en los textos del Reino Antiguo y su existencia es omitida por el historiador griego Herodoto, que sí describe con detalle las características de las pirámides de Guiza, lo cual ha llevado a pensar que durante largos periodos de tiempo la Esfinge permaneció enterrada por completo en la arena. En tiempos del romano Plinio «El viejo» volvió a ser visible y éste recogió en sus textos que allí permanecía enterrado el Rey Harmais (u Horemheb). Se equivocaba. El autor romano, además, anota otra falsa creencia de la población local: el que la Esfinge había sido tallada y transportada luego hasta la meseta. La cercanía de una cantera con el mismo material empleado en su construcción descarta esta teoría.

©Bonfils

En la Estela del Sueño, una piedra tallada un milenio después por el faraón Tutmoses IV, aparece el único testimonio directo de que Kefrén fue el creador de la Esfinge. En ella se relata como el faraón Tutmosis tuvo un sueño en el que el dios, Kefrén divinizado, le ordenó que lo liberara de la arena que amenazaba con sepultarlo, como testimonio de ello, se ha encontrado un muro de 2,15m de espesor construido para servir de dique de contención de la arena del desierto. Se tiene constancia de que la Esfinge, al menos, se ha desenterrado de la arena unas 3 veces, la última hacia 1925 donde desapareció dicha piedra tallada.

Auguste Mariette, fundador del Museo Egipcio de El Cairo, aseguró que Napoleón había encontrado una puerta que permitía acceder al interior de la Esfinge. La Estela de Benermerut, del reinado de Tutmosis, revela también una puerta abierta en el costado de la base, lo cual ha animado a sucesivos arqueólogos a buscar cámaras interiores sin grandes resultados hasta hoy.

Napoleón junto a la Esfinge | ©Jean Leon Gerome 1886

Según el historiador Muhammed al-Husayni Taqi Al-Din, el único responsable de causar la destrucción de la Esfinge fue un fanático religioso que, en 1378, destrozó su nariz y parcialmente sus orejas, y no la creencia que se mantenía que había sido Napoleón con un cañonazo. Por este ataque fue finalmente condenado a muerte por las autoridades locales. Lo que no está claro es si también tuvo la culpa del desprendimiento de su barba, cuyos restos se hallaron durante unas excavaciones modernas y hoy se conservan parcialmente en el Museo Británico de Londres.

La Tumba de Tutankamón

Iba a ser nuestra última campaña en el Valle. Habíamos excavado allí durante seis campañas completas y cada una de ellas había terminado en nada; trabajamos durante meses al máximo esfuerzo sin encontrar nada y sólo un excavador sabe lo desesperado y deprimente que esto puede ser. Ya casi nos habíamos convencido de nuestra derrota y nos preparábamos para dejar el Valle y probar suerte en otro lugar.

|Diario de Howard Carter

Valle de los Reyes
Descubrimiento de la Tumba

4 de noviembre de 1922 (unas horas antes del alba)
Aún no ha amanecido, pero como cada día, ya estoy en el camino de vuelta, a lomos de mi burrico, con el cargamento de agua fresca. Sólo me es posible cargar con dos tinajas, lo que hace que tenga que realizar, al menos, otra carga más a lo largo del día, siendo ésta la más dura, debido a las altas temperaturas que a esas horas asolan el valle.

Al llegar a la zona de descarga y avituallamiento, escarbo con mis manos la arena, para así poder acomodar mejor, en el suelo, el culo redondeado de mis vasijas. La primera ya está en el suelo, ha sido rápido, la experiencia ayuda bastante. Vuelvo a por la segunda y última. Aún no me había girado para ir al siguiente costado de mi burro, cuando oigo un golpe sordo amortiguado por la arena. Al mirar compruebo lleno de dolor que la vasija ha volcado, derramando y perdiendo parte de su preciada carga. Apresuradamente, me dirijo a ella para levantarla. Al hacerlo, me fijo que en el lugar donde la había acomodado antes, sobresale una pequeña piedra. Esta vez y con más empeño que en la anterior vez, intento despejar los costados de alrededor para poder quitarla. Conforme voy despejando la zona, compruebo atónito que se trata del saliente de un escalón enterrado y no de una simple piedra. Sin vacilar, suelto la tinaja y me dirijo corriendo a informar al capataz de mi hallazgo.

Mi nombre es Husein Abdel Rasul y a mis 10 años, soy el aguador oficial de la misión del Sr. Carter, en el Valle de los Reyes.

Husein Andel Rasul, retrato de 1925, luciendo el collar con un escarabajo y cobras que fue hallado en la cámara de Tutankamóm | ©Harry Burton

4 de Noviembre | Diario Howard Carter
Apenas había llegado a la excavación cuando un extraño silencio, producido por la detención de los trabajos, me hizo dar cuenta de que había ocurrido algo fuera de lo común. Se me recibió con la noticia de que se había descubierto un escalón tallado en la roca. Parecía demasiado bueno para ser verdad, pero el agrandamiento de la abertura nos aclaró que estábamos de hecho en la entrada de un profundo corte en la roca, unos cuatro metros por debajo de la entrada de la tumba de Ramsés VI y a una profundidad similar a la del nivel actual del Valle. El corte era del tipo de entrada con escalera subterránea, tan común en el Valle, y yo casi me atreví a esperar que habíamos encontrado finalmente una tumba. El trabajo continuó febrilmente durante todo aquel día.

Entrada a la Tumba | ©Harry Burton ©Instituto Griffith

5 de Noviembre | Diario Howard Carter
Por la tarde conseguimos retirar la gran masa de escombros que cubría el corte y pudimos demarcar los bordes superiores de la escalera por sus cuatro lados. El corte estaba tallado en la ladera de un montículo, y al progresar los trabajos, el borde occidental retrocedía bajo el saliente de la roca hasta quedar primero en parte y luego totalmente cubierto, convirtiéndose en un pasadizo de unos 3m. de alto por 1’8m. de ancho. El trabajo avanzaba ahora más rápidamente; un escalón seguía a otro y al nivel del duodécimo, hacia la puesta del sol, descubrimos la parte superior de una puerta tapiada, enyesada y sellada.

Sellos de Pared

¡Una puerta sellada! Así, pues, era cierto. Nuestros años de paciente trabajo iban a quedar recompensados después de todo. Con una excitación que se convirtió en ardor febril busqué los sellos de la puerta, en busca de pruebas sobre la identidad del dueño del lugar, pero no pude encontrar nombre alguno. Los únicos descifrables eran el conocido sello de la necrópolis real, el chacal y nueve cautivos. Sin embargo, el empleo del sello real era una prueba evidente de que la tumba había sido construida para un personaje de gran categoría. Si hubiera sabido entonces que unos pocos centímetros más abajo estaba la huella clara y característica del sello de Tut-anj-Amón, el rey que yo más deseaba encontrar, hubiese continuado y, lógicamente, hubiera descansado mejor aquella noche, ahorrándome casi tres semanas de incertidumbre.

Contra mis deseos, volví a tapar el agujero que había hecho, rellené nuestra trinchera como protección para las horas de la noche, escogí los obreros más dignos de confianza, que estaban tan excitados como yo, para vigilar la tumba durante toda la noche y me dirigí a casa cabalgando Valle abajo a la luz de la luna.

Tumba tapada | ©Harry Burton ©Instituto Griffith

Finalmente he hecho descubrimiento maravilloso en Valle, una tumba magnífica con sellos intactos; recubierto hasta su llegada; felicidades.Cablegrama a Lord Carnarvon | 6 de noviembre 1922

22 de Noviembre | Diario Howard Carter
Lord Carnarvon llega acompañado por su hija, Lady Evelyn Herbert, la devota compañera de toda su labor en Egipto. Callender había trabajado todo el día para quitar la capa superior de escombros, a fin de que al día siguiente pudiéramos pasar a la escalera sin ningún retraso.

Lord Carnarvon, Evelyn y Carter | ©Harry Burton ©Instituto Griffith

24 de Noviembre | Diario Howard Carter
El día 24 por la tarde la escalera estaba al descubierto, dieciséis escalones en total, pudiendo hacer entonces un examen adecuado de la puerta sellada. Las huellas de los sellos eran mucho más claras en la parte inferior y pudimos descifrar en varios de ellos sin dificultad el nombre Tutankhamón.

Escalones tumba | ©Harry Burton ©Instituto Griffith

Ahora que toda la puerta había quedado expuesta a la luz, fue posible discernir un hecho que se nos había escapado hasta el momento: que había habido dos aperturas. El sello que apareció primero, con un chacal y nueve cautivos, se había aplicado a las partes selladas de nuevo mientras que los de Tutankhamón cubrían la parte intocada de la puerta y eran, por tanto, aquellos con los que se había asegurado originariamente la tumba.

25 de Noviembre | Diario Howard Carter
Por la mañana se anotaron y fotografiaron cuidadosamente las impresiones de los sellos de la puerta y luego quitamos lo que la bloqueaba, que consistía en pedruscos alineados cuidadosamente desde el suelo hasta el dintel y cubiertos de una gruesa capa de yeso en su cara exterior, en la cual aparecían las impresiones de los sellos.

Detalle sello pared

Así quedó al descubierto el comienzo de un pasadizo descendente, no una escalera, de la misma anchura que la escalera de entrada y de casi 2’15m. de altura. El relleno, al igual que la puerta, mostraba señales evidentes de que la tumba había sido abierta y cerrada más de una vez, consistiendo la parte no tocada en cascotes blancos y limpios mezclados con polvo mientras que la parte removida era principalmente de sílex oscuro. Era evidente que se había abierto un túnel irregular en el relleno original, esquina superior izquierda, cuya posición correspondía con la del agujero de la puerta.

26 de Noviembre | Diario Howard Carter
A media tarde encontramos una segunda puerta sellada a unos diez metros de la puerta exterior, casi una réplica exacta de la primera. La marca de los sellos era menos clara en este caso pero todavía se podía identificar como los de Tutankhamón y la necrópolis real. También aquí había pruebas claras sobre el yeso de una apertura y sellado.

Con manos temblorosas abrí una brecha minúscula en la esquina superior izquierda. Oscuridad y vacío en todo lo que podía alcanzar una sonda demostraba que lo que había detrás estaba despejado y no lleno como el pasadizo que acabábamos de despejar. Utilizamos la prueba de la vela para asegurarnos de que no había aire viciado y luego, ensanchando un poco el agujero coloqué la vela dentro y miré, teniendo detrás de mí a Lord Carnarvon, Lady Evelyn y Callender que aguardaban el veredicto ansiosamente. Al principio no pude ver nada ya que el aire caliente que salía de la cámara hacía titilar la llama de la vela, pero luego, cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, los detalles del interior de la habitación emergieron lentamente de las tinieblas: animales extraños, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro.

©Harry Burton ©Instituto Griffith

Por un momento, que debió parecer eterno a los otros que estaban esperando, quedé aturdido por la sorpresa y cuando Lord Carnarvon, incapaz de soportar la incertidumbre por más tiempo, preguntó ansiosamente: ¿Puede ver algo?. Sólo pude contestar…

Sí, cosas maravillosas