Una de las zonas más fotografiadas y turísticas de Praga, es sin duda, Ciudad Vieja. Su plaza, ha sido desde la Edad Media hasta la actualidad, el núcleo social de la ciudad.

Es el punto clave para el entretenimiento, donde se concentran cafeterías, restaurantes, tabernas, comercios, teatros y conciertos.

Si me acompañas en mi relato descubrirás el espíritu festivo y jocoso de una ciudad, en la que a pesar de su pequeñito tamaño, no dejas de encontrar lugares fantásticos en los que divertirte.

Antes de empezar a describir mi experiencia a través de fotografías, deteneros unos minutos a contemplar las imágenes que nos proporciona este enlace. Merece la pena…

Cuando descubrí esta página web, quedé fascinada. Y os preguntaréis ¿por qué?. La respuesta es sencilla. Simplemente, más allá de las fotografías de postal me encanta ver una de las zonas más importantes de Praga a tiempo real. Así podía hacerme una idea de la climatología, del bullicio y transitar de la gente.

Desde la perspectiva de la cámara, podemos ver la torre del antiguo ayuntamiento, el cual fue, en parte, destruido durante la Segunda Guerra Mundial. A la hora en punto aparecen por la ventana del reloj los doce Apóstoles. Puedes subir a la Torre y contemplar una vista panorámica de la ciudad.

Reloj Astronómico

También observamos al fondo la impresionante Iglesia de Tyn. Construida en 1365, de estilo gótico, sobre los cimientos de una antigua Iglesia Romana. Ocasionalmente es usada como sala de conciertos.

Iglesia de Tyn

Tenía muchas ganas y curiosidad por descubrir esa zona de la plaza que la cámara no llega a captar.

Y allí estábamos por fin. Era Navidad, momento del año en el que la ciudad es si cabe, aún más bonita. Allí, se ubica uno de los mercadillos navideños más importantes de Praha. Recuerdo que al llegar a esa esquinita, justo al lado del reloj astronómico, a pesar de mis ganas y ansias por salir corriendo y conocer al detalle dicha plaza, me quedé paralizada, de pie, absorta en la contemplación de dicho lugar.

Plaza Ciudad Vieja

La ambientación es simplemente PERFECTA. Observo entre los edificios más emblemáticos de Praga un fascinante mercadillo navideño. No es extensamente grande ni variado pero es muy bonito. Destacan las casetas de madera entre un gigantesco árbol de navidad aderezado por una música de fondo, muy sutil. A pesar de la cantidad de gente que paseaba por ahí, no escuchas voces, sólo ese sonido que envuelve toda la plaza.

Mercadillo navideño
Vista de la plaza desde la Torre

Y allí, cuando por fin vuelves en sí, te da hambre, mucha hambre. Quieres degustar todo lo que encuentras a tu paso. Empiezas con unas gigantescas salchichas asadas, acompañadas con un vino caliente para entrar en calor. Y como postre un delicioso Trdelník, el dulce típico que para los más golosos puede ir relleno de chocolate. Delicioso.

Preparando Trdelník dulce tradicional
El Trdelní, dulce típico

Destaco a continuación, la distinta oferta cultural de la que pudimos disfrutar.

Teatro Negro

Aunque de origen chino, es muy popular en la ciudad. Es un teatro mudo en el que los actores, vestidos de negro actúan sobre un fondo negro. El efecto visual es bonito: luces, actores y objetos flotando. La obra que vimos es “Aspect of Alicia”.

Teatro negro

Me impresionó mucho al principio, por ser algo diferente, que nunca había visto. Aunque me pareció un poco extensa, al repetir demasiado quizás, algunos efectos. Al final de la obra interactúan con el público explicando los trucos del teatro.

Música y conciertos.

Praga es una ciudad de música. De músicos callejeros, y conciertos en muchos edificios emblemáticos.

Nosotros elegimos un concierto de música clásica en La Casa Municipal. Situada en la Plaza de la República, muy cerca de la Torre de la Pólvora. El repertorio incluía obras de Mozart, Dvorák y Beethoven.

Casa Municipal

Además encontramos un club de Jazz muy interesante. www.agharta.cz Es un local muy bien ambientado. Mesas de madera entre techos y paredes de piedra de la época. Cada día del mes tienen un repertorio distinto. Además, una barra donde sirven algo de beber. Por falta de tiempo, no pudimos quedarnos al espectáculo.

Ya tenemos una excusa más para volver.

Compras

Es difícil estar en Praga y volver a casa sin comprar algo de sus tiendas o mercadillos. Lo más habitual que puedes encontrar son tiendas de cristal de bohemia, de marionetas, joyerías con el típico “granate” adornos navideños y moda, mucha moda.

Una de las tiendas que me enamoró es la de Michal Negrín. De origen Israelí, es una artista que diseña moda, decoración y accesorios con un toque vintage, reproduciendo en cada creación el romanticismo de la época victoriana, pero dándole unas pinceladas de actualidad. La tienda es espectacular, no sabía que prenda, joya o bolso me gustaba más.

Tienda Michal Negrin

Ojear su web, porque os va a encantar.

Otro lugar donde poder hacer compras es el centro comercial Palladium. Donde encontrarás 170 tiendas y 30 restaurantes. Es de construcción moderna y aunque tiene mucho encanto, y algunas marcas locales, no deja de ser un centro comercial que concentra algunas de las marcas más conocidas en Europa y que puedes encontrar en cualquier parte del mundo, incluida España.

Siendo Praga, región de bohemia, no podíamos regresar sin un cristal. Pero las típicas tiendas que encuentras a cada esquina con souvenir no me llamaban la atención. Encontramos una muy especial. Una tienda en la que esculpen tu foto en 3d con una impresora láser dentro de un dado de cristal. Puedes personalizarla con el texto que te apetezca. Sin duda, nos parecía el detalle perfecto para inmortalizar nuestro viaje.

Foto en 3D

Paseo en carruaje.

Para acabar este relato, he dejado para el final una experiencia, que me pareció muy especial: un paseo en carruaje de caballos por la ciudad de las cien torres.

Me apetecía mucho recorrer el casco antiguo de la ciudad en un carruaje de caballos, y seguir así viajando con la imaginación transportándome a la Praga Victoriana con un simple paseo.

Elegimos el cochero, que a mi gusto mejor iba ambientado en la época. Llevaba un sombrero y chamarra de color negro. El carruaje muy cuidado, tapicería roja aterciopelada y una manta en el asiento preparada para protegerte del frío durante el paseo. El caballo, blanco muy elegante.

Con tal recreación, recorrimos a paso lento algunas de las calles más bonitas de Praga. Momentos para recuerdo, que nunca perecen.

Cochero y carruaje de caballos

“Una vez que has viajado, la travesía nunca termina, sino que es recreada una y otra vez a partir de vitrinas con recuerdos. La mente nunca puede desprenderse del viaje.”Pat Conroy

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