Noche Romántica en Maldivas

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Es difícil que algo pueda destacar cuando hablamos de excelencia absoluta en todos los detalles, ¿verdad?. Al menos nosotros teníamos la intuición de que no podría existir momento o sensación que nos sorprendiera más de los ya vividos: la primera vez que vimos nuestra villa, las exuberantes playas, los indescriptibles colores del atardecer, las vistas de infarto desde cualquier localización de este Eden en Maldivas…

Preparada para la cena romántica

Os aseguro que todos esos momentos son tan intensos que afirmaría que son insuperables. Pero nos falló la intuición. Tal vez porque estamos en el mejor hotel del mundo, y el reto de superar la perfección solo sea posible aquí, en Gili Lankanfushi.

Mágicos Atardeceres

Empezamos a experimentar ese nuevo concepto de lujo que abandera el resort: la libertad de tomar tu propia decisión. Y esta parece ser la causa de que cada momento vivido supere al anterior. Y aunque hablamos con nuestro Mr. Friday Mifzal, aportando ciertas pinceladas especiales que nos hacía ilusión tener en cuenta para nuestra velada romántica, el groso lo dejamos en sus manos, para dejarnos sorprender.

¡Y vaya si nos sorprendió!

Uno de los senderos hacia la playa

Casi alcanzando el momento del crepúsculo de la tarde, recorremos esos caminos de arena, con verdes techos desnudos y salvajes, del interior de la isla que tanto nos gustan,  para llegar a no sabemos qué lugar.

Playa

Aquí estamos, solos, en una exquisita playa de arena blanca, frondosa vegetación y vistas de locura a ese atardecer que, elegantemente cede paso a la oscuridad de la noche, únicamente alumbrada por la tenue luz que desprenden las cabañas sobre el agua y la sutil iluminación de velas a nuestro alrededor.

Nuestra noche más bonita

No puede ser más bonito el enclave, no puede ser mejor la compañía, no existe nada que pueda ser mejor. Aún sorprendidos, nos sentamos en el banco hecho completamente de arena, excavado en la playa y confortablemente forrado de una tela blanca y cómodos cojines. Está pensado de tal forma que hace la función de asiento durante la cena y sofá para la sobremesa.

Arena, ya fresquita, bajo nuestros pies descalzos que sin duda intensifican las sensaciones, cangrejitos remoloneando que buscan el calor de las velas y un servicio impecable.

El menú, a la altura en sabores y presentación.

Menú

Y aunque no queremos que avance la noche, la oscuridad nos guarda otras sorpresas. Así que, no le ponemos resistencia al tic tac del reloj y acompañamos gustosos el paso del tiempo hasta llegar a nuestra villa.

Dormir bajo las estrellas

Una vez aquí, tenemos la terraza decorada y preparada para seguir disfrutando en el escenario perfecto para culminar la noche.

Foto Vía Láctea desde nuestra villa

Desde la cama, entre la tenue iluminación de los farolillos que nos envuelven, un cielo despejado nos brinda la oportunidad de contemplar las estrellas, buscar nuestras constelaciones favoritas, intuir sutilmente la Vía Láctea e incluso ver pasar estrellas fugaces, para que podamos seguir soñando.

Constelaciones del mes. Detalle en la habitación.

Que todas las noches sean noches de bodas, que todas las  lunas sean luna de miel. Joaquín Sabina

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