Había una vez, una ciudad pequeña de nombre, pero majestuosa para los sentidos. Un lugar que permanece inalterable al paso del tiempo, en el que no te importará que tu reloj se detenga.


A los pies del barrio del castillo y separada de la Ciudad Vieja por el Puente Carlos, se encuentra Mala Strana o Ciudad Pequeña.

Fue fundada en 1257 y destaca la conservación de todos sus edificios, que permanecen intactos a pesar de la guerra y del paso de los siglos.

Sus calles , plazas, jardines, y rincones hacen de ciudad pequeña una de las zonas con más encanto de Praga. Además, su ubicación, hace que sea un lugar perfecto para alojarse, ya que puedes ir caminando a todos los lugares de mayor interés.

El Moldava en Mala Strana

Y es aquí, en un lugar tan romántico y tan estratégico para visitar la ciudad, donde elegimos nuestro hotel.

El Hotel Pod Vezi, situado a los pies de la torre del puente de Carlos. Nos dejamos llevar por las buenas críticas que ha recibido en tripadvisor. Y sin duda, no nos ha defraudado. Destaco el buen gusto en la decoración, la atención personalizada al cliente, la amabilidad y simpatía de todos sus empleados. Cada tarde dejaban un detalle en la habitación (bombones, cesta de fruta, cava…) incluso nos dejaron una nota felicitándonos por nuestro aniversario.

En la tercera planta del hotel hay una pequeña terraza desde donde puedes ver, a vista de pájaro, los edificios. El día que subimos había mucha niebla, pero el encanto del humo de las chimeneas entre la bruma y la mezcla del color rojizo de los tejados, con el marrón piedra envejecida de la edificación del medievo, nos dejó impresionados.

Tejados de Mala Strana
Torre del Puente de Carlos

También tiene, un restaurante en el que puedes comer a la carta con un horario bastante amplio y muy buena calidad de producto y para los más golosos, otro edificio donde está la deliciosa crepería.

Restaurante del Hotel Pod Vezi

Una vez hecha esta introducción, vamos a descubrir los rincones escondidos de Mala Strana.

La magestuosa entrada a Ciudad Pequeña, a través del Puente de Carlos, te va dejando pistas de las maravillas arquitectónicas que vas a encontrar.

Puente de Carlos

El puente de Carlos, es el nexo de unión entre esta zona de la ciudad y la Ciudad Vieja, que queda al extremo contrario. Un lugar que no podrás dejar de fotografiar desde todas las perspectivas y en cualquier momento del día. Nosotros aprovechamos el amanecer y las últimas horas de la noche para que no estuviera tan transitado. Desde la Torre del puente la vista panorámica es muy bonita.

Puente de Carlos.

Justo debajo del puente de Carlos puedes disfrutar de la Isla de Kampa. Allí encontrarás parques con esculturas sorprendentes, molinos y los restaurantes más románticos de la ciudad. Un lugar para pasear sin estar pendiente del tiempo y deleitarse con el entorno.

Isla de kampa
Isla de Kampa
Isla de kampa.

No podíamos desaprovechar la ocasión de tener el hotel tan cerca de tan romántico emplazamiento y la última noche hicimos una cena muy especial en el conocido restaurante kampa Park.

Restaurante Kampa Park

Saliendo de la Isla Kampa por el puente del Molino del Gran Prior llegamos a la Plaza Velkopřevorské náměstí. En esta plaza se encuentra el Muro de John Lennon.

En el cual tras su muerte apareció un retrato del artista. La policía comunista procedió al borrado del muro pero cada vez que lo intentaban, volvían a aparecer pintadas. También, fragmentos de canciones de los Beatles así como dibujos de flores, mensajes pacifistas y otras expresiones de la juventud de la época.

Actualmente, este muro además de recuerdo a John Lennon, también es considerado, un monumento a la libertad de expresión y a la rebelión no violenta que la juventud checa interpuso ante un régimen autoritario. Por lo que su valor histórico, supera al visual.

Muro de John Lennon

Siguiendo la calle Cihelná, encontramos una calle que no te dejará indiferente. Recibe el nombre de Vinarna Certovka y es la calle más estrecha de Praga. Es tan estrecha que es necesario que regule su paso un semáforo, ya que solo cabe una persona. Mide 50 centímetros de ancho y una longitud aproximada de 10 metros. Además del encanto del semáforo, de la pared y de la escalinata de piedra, al cruzarla te encuentras con un restaurante, si te apetece hacer una parada en el camino y tomar una cerveza típica de la ciudad.

Un detalle importante. La calle, al ser entrada al restaurante, tiene horario de apertura.

Calle más estrecha de Praga

En esta misma calle, a unos metros más adelante, puedes encontrarte con el museo de Franz Kafka. Uno de los escritores más influyentes de la literatura moderna.

En la entrada destaca la fuente del artista praguense David Černý. Se trata de dos hombres orinando sobre la silueta de la República Checa y escribiendo frases en el agua. Si mandas un sms al número indicado, escribirán la frase elegida. Curioso, ¿verdad?

Museo de Franz Kafka

Y por entre sus plazas puedes encontrar en esta época del año los típicos mercadillos navideños, siempre con un vino caliente para entrar en calor, dulces  y comida típica. También muchas tiendas con las tradicionales marionetas y regalos en cristal de bohemia.

Tienda de marionetas

Nos alejamos del centro de mala Strana, esperando contemplar las mejores vistas de la ciudad. Para ello subimos al monte Petrinsa, en busca de su famosa torre. Se puede subir en funicular desde la calle Ujezd o caminando. Nosotros elegimos la segunda opción, porque queríamos recorrer a pie tan maravilloso entorno.

Monumento a las victimas del comunismo
Subida al Monte Petrinsa
Monte Petrinsa

La torre Petrinsa tiene un mirador a 60 metros de altura y una estructura similar a la Torre Eiffel. Se construyó dos años después de la torre parisina, en 1891 para la exposición Nacional de Praga.

Como curiosidad, las dos torres tienen la misma altitud sobre el nivel del mar.

Torre de Petrinsa

Y desde allí, puedes quedar maravillado contemplando la ciudad.

Ciudad pequeña
Iglesia de San Lorenzo
Panorámica de la ciudad

A la bajada De la Torre seguimos nuestra aventura entre el bosque y visualizamos a lo lejos, entre el entramado de ramas y rojizos tejados, el barrio del castillo, que será nuestro próximo destino y al cuál nos dirigimos.

Al fondo el Castillo de Praga

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