“El Bigotes”

Acabas de terminar de recorrer el pequeño sendero que bordea los salientes rocosos de Cala Mastella. La aventura no se ha hecho larga. Trayecto corto y ameno contemplando el maravilloso paisaje que nos brinda sus aguas transparentes rodeadas de frondoso pinar. Has llegado. Bienvenido a 1975.

Llegada a través del sendero

Y no es de extrañar, ya que el entorno nos hace trasladarnos unos 45 años tiempo atrás. Un tiempo en el que Juan Ferrer “El Bigotes” llegaba a bordo de su llaüt (el mismo que aún puedes ver en el pequeño puerto) con la captura de la mañana para elaborar su plato estrella: “El Bullit de Peix”. De la degustación se encargaban sus amigos, también pescadores, allí reunidos, que con mesa y vino de por medio, daban cuenta, entre risas y buenas historias de la mar, del enorme puchero humeante.

Puerto pesquero con el llaüt amarrado.

Con el tiempo, las pequeñas reuniones de amigos fueron en aumento, pues gracias a los elogios, que de boca en boca recorrían la isla, todo el mundo deseaba ir a probar tan exquisito plato. Y es así, como hasta el día de hoy, la gente se sienta en su mesita de madera mientras contemplan el pequeñito puerto pesquero, rodeado de llaüts amarrados a escasos metros de la orilla, a que el reloj marque las 14h. Hora en la que un intenso aroma, proveniente de la enorme olla, envuelve el pequeño local y nos indica que esta todo listo para servir.

Bullit de peix

Tal vez el secreto sea su cocina de leña a la antigua usanza, tal vez el módico precio que hay que pagar o tal vez a que apenas se vislumbra alteración alguna en su entorno, dándonos una perfecta visión de cómo sería la vida en ese pequeñito lugar tiempo atrás. Algo tendrá para que un día tras otro, este pequeño y rústico chiringuito tenga sus mesas siempre repletas de gente.

Preparando el bullit de peix

El contemplar su rostro sonriente y afable, junto a su esposa, compartiendo mesa y mantel con los allí presentes, día tras día, denota, en mi humilde opinión, que tal secreto radica en que más allá de priorizar si la comida está buena o menos buena, busca que seamos participes tanto del extraordinario entorno que nos brinda como del legado tan maravilloso de humildad que un día inició: cocinar y compartir con la gente su Bullit de peix.

El llaüt de “El Bigotes” está amarrado en puerto.

Son las 14h.

Un día más.

“El Bigotes” y su esposa

Hacienda na Xamena – Ibiza

Al norte de la isla de Ibiza, edificado sobre un acantilado, podemos encontrar el hotel boutique Hacienda Na- Xamena. Un enclave para dejarte envolver en una atmósfera de paz, tranquilidad y belleza, en un espectáculo donde la naturaleza cobra todo el protagonismo.

Destaca en su construcción el respeto medioambiental, conservando en su entorno la vegetación de pinares tan característica de la isla.

Entrada Hacienda Na-Xamena

La decoración es exquisita. Resaltando, como no podía ser de otra forma , elementos naturales en todos sus rincones: piedra, madera, agua y vegetación.

El color predominante, el que mejor define la isla, el blanco.

La suma de todos estos elementos, da lugar a una ambientación perfecta, aunando la mano del hombre con la naturaleza.

Detalle iluminación

Vamos a cruzar sus puertas para descubrir todos sus rincones, dejando para el final, sin duda el más especial.

Habitaciones

Las habitaciones son uno de los espacios con más encanto del hotel.

La cama es espectacular. Un colchón envolvente desde el que puedes contemplar a través del amplio ventanal, el mar, del que solo te apetece levantarte para darte un baño en la bañera de hidromasaje.

Lo mejor, sin duda, las vistas. Un privilegio contemplar el mar, con total intimidad.

Vistas desde la habitación

 Piscina

Si decides salir de la habitación, puedes darte un baño, en dos de sus piscinas. Una de ellas es interior y climatizada.

Piscina climatizada

Puedes encontrar otra piscina, en el centro del complejo, a los pies del Edem lounge, un bar-restaurante donde tomar algo de beber o picar, mientras te das un baño.

Piscina

Restaurantes

En cuanto a restauración, encontramos el ya mencionado Edem Lounge, algo más informal y el Restaurante Edem.

Este último, tiene mucho encanto. Está compuesto por varias terrazas situadas a varios niveles desde las que puedes contemplar el mar.

La decoración muy cuidada, la calidad de sus platos excelentes. Sabores deliciosos en un bonito entorno.

Restaurante

Todo hubiera sido perfecto, a no ser del servicio tan lento entre plato y plato. Una espera desorbirtada, hasta tal punto de quejas continuas en todas las mesas. Por momentos tuvimos la tentación de no acabar la degustación y retirarnos a nuestra habitación a descansar.

Nosotros estuvimos en temporada media (inicios del mes de junio) y me atrevo a suponer que quizás pudiera ser por falta de contrata de personal en cocina.

Un aspecto que no deberían descuidar en un hotel de tal características. Ya que además, ofrecen el servicio a cualquier comensal que desee hacer su reserva, aunque no esté hospedado.

Spa

Y llegamos al rincón con más encanto de todos. Las “cascadas suspendidas”.

Cascadas suspendidas

¿En qué consisten estas cascadas?

Las cascadas suspendidas, son un recorrido de talosoterapia, situadas a 180 metros de altitud. Está formado por ocho piscinas a distintas alturas y diferentes temperaturas, que dan masajes mediante chorros de agua a alta presión.

Comienzas por la suela de los pies hasta llegar a la cabeza y vas recorriendo de una a otra, en un circuito de aproximadamente 45 minutos.

Vistas desde el Spa

Realmente es increíble la sensación y el estado de relajación al que llevas tu cuerpo, pero sobre todo tu mente.

Cuando finalizas el recorrido, te espera un tentempié, que en función de la modalidad elegida, puede ser fruta, aperitivo o cena.  Nosotros optamos por la fruta, ya que estuvimos a primera hora de la mañana.

Este servicio puedes contratarlo aunque no estés hospedado en el hotel y realmente, merece la pena.

De ahí totalmente renovados, nos fuimos a seguir soñando, descubriendo las maravillas escondidas en esta fantástica isla.

Cascadas suspendidas- degustación de fruta

Un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto”.Willian Shakespeare

Ibiza

Ibiza, es uno de los destinos mas populares para visitar, sobre todo en los meses de verano. Época en la que encontrar un hueco en sus playas resulta, a veces, complicado.

Pero la mayor de las Pitiusas, es un destino que puedes visitar en cualquier momento del año. De hecho, en temporada media-baja disfrutarás de un entorno más exclusivo, menos masificado y a unos precios más asequibles.
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