Kampa Park

El restaurante Kampa Park, es uno de los más románticos que se pueden visitar en la ciudad de Praga. Situado en el extremo de la isla de Kampa junto al río Moldava, en Mala Strana, es de los pocos lugares donde podrás disfrutar de unas extraordinarias vistas al Puente Carlos.

Entrada al restaurante

Si has imaginado el lugar idílico para una cena romántica, donde una tenue luz de velas os envuelva en un pequeño halo de intimidad flanqueado por una de las estampas más bonitas que podamos admirar en la noche de Praga, tu sueño se ha hecho realidad.

No sería extraño encontrase con alguna que otra celébriti en alguno de sus muchos salones que dispone el restaurante, ya que es visita obligada en la ciudad.

Servicio amable y atento. Desde el momento que haces presencia en la entrada la chica te recibe con una gran sonrisa y simpatía. En invierno, los abrigos, como fue nuestro caso, son recogidos y llevados al guardarropa para que no tengas que preocuparte de ellos y puedas estar totalmente cómodo. Y si por algún casual, una vez que estás en la mesa tienes un poco de frío, disponen de pequeñas mantas que te ceden muy gustosamente para que puedas utilizarlas.

Chefs Milan Sedlák y Marek Raditsch | Foto: ©kampagroup

A través de su cocina, los Chefs Milan Sedlák y Marek Raditsch nos ofrecen una carta amplia de buenos productos y un menú degustación junto a una interminable e interesante lista de buenos vinos.

Comida muy bien elaborada y de buena calidad, aunque para el lugar y la presencia que tiene el restaurante esperaba algo más. No descubrí nada nuevo en texturas o sabores que no pudiera encontrar en otro restaurante de la misma categoría.
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La calidad sobre el precio, aunque un poco elevada, es acorde al lugar y emplazamiento en el que nos encontramos. Carencia o pequeña mancha suavizada por el mero echo de poder disfrutar de sus magníficas vistas.

Sin lugar a dudas, y como siempre digo, si te lo puedes permitir, no puedes irte de ésta ciudad de ensueño sin haber estado en el restaurante Kampa Park.

Vistas desde la mesa

Kolkovna Olympia

En Malá Strana, en la calle Vítězná haciendo esquina con Zborovská, situada a orillas del río Moldava (Vltava, en checo) y a las faldas de la colina de Petrín, se encuentra ésta histórica y emblemática cervecería que desde 1903 se ha dedicado a la vida social de la ciudad de Praga. Ya fuera sirviendo cerveza o como lugar de juego clandestino, durante los inicios del siglo XX, el Olympia reunía a la alta sociedad praguense.

Cuentan que el Coronel Alfred Redl, jefe del servicio secreto astro-húngaro, tenía siempre una mesa reservada en la cual, junto con el actor Oldřich Nový, pasaban las noches de timba en timba hasta altas horas de la madrugada.

Zona Cervecería con taburetes

Actualmente, y desde el año 2003, la cervecería ha sido restaurada, pero no con ello ha perdido su esencia cautivadora. Decorado en maderas, tanto el suelo como los frontales de las paredes, fotos antiguas y anuncios de la época pasada, el Olympia rememora esos locales de la alta sociedad de primeros del siglo pasado, donde sentarte en sus altos taburetes delante de tu mesa y de una buena pinta, sienta como una bendición caída del cielo.

El Olympia, es una de las primeras cervecerías de Praga en obtener el título de: “Pilsner Urquell Original Restaurant”, además de haber sido elegida como la mejor cervecería de Praga en 2004.

Título “Pilsner Urquell Original Restaurant”

El local dispone de dos ambientes, uno más dedicado a salón comedor y restaurante en la primera planta, y el otro más cervecero, más informal en la planta baja.

En nuestro caso, nos decidimos por el cervecero, además, es a mi gusto, el más ambientado de los dos, aunque el salón no lo desmerece si lo que quieres es probar alguno de los platos más modernos de la cocina checa.

El servicio fue bueno, aceptable, nada fuera de lo común.

Detalle de una de las entradas

La carta es muy amplia. Contiene platos sin gluten, platos cocinados al vapor de agua, platos para vegetarianos, especialidades checas, menú para niños e incluso un menú diario.

La presentación de los platos es “rústica”, pero adecuada al lugar donde estamos y concuerda perfectamente con la ambientación. No pretendamos exigir otra cosa, ya que el local no está destinado a ser otra cosa, ni lo pretende ni falta que le hace.

Calidad en los productos muy buena. Nuestro plato, una de las especialidades checas de la casa, “Pato Asado” de unos 1200 gr. , estaba exquisito, carne bien cocinada con un exterior crujiente, servido junto a una guarnición de albóndigas de pan, albóndigas de patata y chucrut blanco y rojo. Una delicia. Todo ello maridado con una pinta Kozel Dark.

Detalle del Plato de Pato Asado

La calidad-precio en esta ocasión es de notable. Nos quedamos asombrados e incredulidad al recibir la cuenta, pero para bien, ya que esperábamos mucho más de lo que nos costó.

Un precio bastante razonable teniendo en cuenta donde estás: ciudad turística 100% y una de las cervecerías más emblemáticas de Praga.

Un detalle a tener en cuenta y es que en ésta cervecería hay muchos checos tomando cervezas y comiendo, a parte claro está de los turistas, pero es algo muy positivo, ya que, por ejemplo, con la famosa “U Fleku” no pasa lo mismo, para nada verás a ningún “lugareño” por ella, ya que siempre está atestada de turistas y el “clave” que te meten en la cuenta es de órdago.

Por eso, como pasa con los restaurantes de carretera, que si están llenos de camioneros es porque se come bien y barato, aquí podemos acuñarle igualmente un símil parecido pero con la gente del lugar.

Pinta Kozel Dark