Templo de Amada

Se inicia su construcción durante la época del Faraón Tutmosis III (Dinastía XVIII) y su hijo Amenofis II (Amenhotep II) y es considerado como el templo más antiguo de Nubia.

Columnas en la Sala Hipóstila

Sus creadores, Tutmosis III y Amenofis II aparecen en casi todas las escenas que adornan el edificio, incluida la pequeña columnata protodórica que forma parte de la planta originaria con columnas de 24 ligeras acanaladuras.

Posteriormente, Tutmosis IV añadió al pórtico, o Sala Hipóstila, doce pilastras unidas en las filas laterales con muros de intercolumnio donde podemos observar los cartuchos o sellos de cada uno de los príncipes. Más tarde, Seti I colocó delante de la sala un pilón, del que sólo se conserva la puerta y también Ramses II dejó algunas restauraciones menores, mayormente dedicadas a la decoración del Templo.

Detalle bajorrelieve en columna

Durante los primeros siglos del cristianismo, el templo fue transformado en iglesia por los coptos, detalle que podemos observar en las ruinas de una cúpula de adobe situada en la misma terraza.

El estado de conservación del Templo es extraordinario, prueba de ello es la cantidad y variedad de pinturas en los jeroglíficos y la definición de los detalles de las figuras. Por éste aspecto, es uno de los más interesantes de visitar de Nubia.

Es en la parte más interna del templo donde podemos observar los mejores bajorrelieves, tales como Tutmosis III y Amenofis II abrazando o haciendo ofrendas a varios dioses egipcios o Amenofis II coronado por Horus y Tot (parte izquierda del vestíbulo) y seguidamente corriendo con un remo y un hap (instrumento de navegación) en el Festival de Sed.

Detalle Amenofis II corriendo en Festival de Sed

Cabe destacar las dos inscripciones históricas más importantes que figuran en su interior. La primera, fechada en el año tercero de Amen-Hotep II, se halla debajo de la representación de la ofrenda de vino que el faraón, Amenofis II, realiza a los dioses Ra-Horajti y Amón en el barco solar sagrado. En ella se describe la campaña militar llevada a cabo en Asia y la forma en la que el faraón transportó y después colgó a seis de los jefes muertos en los muros de Tebas y al séptimo en los muros de Napata (ciudad fronteriza nubia cerca de la cuarta catarata del Nilo). Ésto se hizo a modo de clara advertencia hacia los nubios, de las peligrosas consecuencias que conllevaría una rebelión durante su reinado.

Ofrenda de Amenofis II en el barco solar sagrado

Su Majestad regresó con gozo a su padre Amón después de haber dado muerte con su propia maza a los siete jefes del distrito de Takhesy, que fueron después colgados cabeza abajo de la proa del barco de Su Majestad.Amen-Hotep II

El segundo texto se encuentra en la puerta de entrada y menciona el rechazo a la invasión de Libia en el 4º año de Merenptah.

A causa del proyecto de construcción de la presa de Asuán, entre 1964 y 1975, el templo fue trasladado a 2’5km desde su ubicación original y elevado a unos 65m, evitando de este modo que fuera inundado por las aguas del Nasser.

Inscripción batalla en Asia

Abu Simbel

Apenas podía vislumbrar el enorme rostro que sobresalía sepultado de las cálidas arenas del desierto nubio. Tuve que bajar al Nilo y adentrarme en él para poder contemplarlo en toda su magnificencia. Su grandiosidad me ha dejado maravillado.Diario de Johan Ludwig Burkhardt. Año de 1813.

Abu Simbel | ©David Roberts

Dos años más tarde, Burkhardt, estando en la ciudad de El Cairo, Johan, compartió la existencia de dicho templo con su colega Giovanni Battista Belzoni, el cual en 1817 y junto con su esposa, pusieron rumbo al lugar que le había indicado.

Giovanni Battista

Al llegar, distinguieron entre la arena los templos sepultados y la estatua de un dios con cabeza de halcón. Giovanni, muy acertadamente, pensó que la entrada se encontraría debajo, pero antes habría que retirar toda la arena para lograr entrar.

Era 31 de julio cuando, sentados en la arena que cubría el interior del imponente vestíbulo, ocho gigantescas estatuas de Ramsés II y unas imágenes, que en ese momento no reconocieron, “La Batalla de Qadesh”, donde se representaba la victoria del Faraón en Canaán sobre los Hititas, eran desde más de mil años antes, nuevamente contempladas. Abu Simbel emergía magestuoso ante sus ojos.

Giovanni Battista en vestíbulo | ©David Roberts

Se tardaron unos veinte años, aproximadamente, desde que en el año 1284 a.C., Ramses II mandara excavar en la roca los dos templos que componen el complejo de Abu Simbel.

Templo de Nefertari

El de menor tamaño es el dedicado a su amada y predilecta esposa Nefertari donde se rinde culto a la diosa del amor Hathor. En su fachada se disponen seis estatuas, cuatro de Ramsés y 2 de Nefertari, todas ellas del mismo tamaño. Algo muy poco corriente, ya que las del faraón siempre deben de ser las de mayor tamaño. En el interior nos encontramos con escenas de Ramsés y su esposa ofreciendo sacrificios a los dioses y al fondo del templo, en el santuario, una única estatua de la diosa Hathor.

Sala hipóstila Templo Nefertari

El más grande y conocido como el Templo de Ramsés, está dedicado a la exaltación de su famosa victoria en la batalla de Qadesh y rinde culto a los dioses Amón, Ra y Ptah.

Representación Templo de Ramsés II | ©RevistadeHistoria

En la fachada principal del templo, nos encontramos con cuatro enormes colosos, de unos 20m de altura, representando a Ramsés II sentado en su trono. A los pies de éstos, se observan otras estatuas más pequeñas que representan a diversos miembros de la familia real, tales como: Nefertari, su esposa; Tuya, la madre de Ramsés; Amenhirjopshef y Ramsés, sus dos primeros hijos y Bintanat, Baketmut, Nefertari, Meritamón, Nebtaui e Isetnofret, sus seis hijas. Todo ello encabezados en lo más alto del templo por 22 babuinos con los brazos extendidos adorando al Sol naciente.

Templo de Ramses II

Sobre la puerta de entrada, se sitúa la estatua del dios Ra-Horajti con cabeza de halcón sosteniendo un jeroglífico y una pluma en su mano derecha, y la diosa Maat (diosa de la Verdad y de la Justicia) a su izquierda. Todo ello flanqueado por dos representaciones, a izquierda y derecha, del faraón en adoración y ofrenda.

Detalle estatua de Ramsés

En la parte interior del templo hay ocho grandes estatuas que representan a Ramsés, cuatro en cada lado. Las situadas a la izquierda llevan la corona blanca del Alto Egipto, mientras que las del lado opuesto la corona doble del Alto y el Bajo Egipto.

Sala hipóstila | ©DennisJarvis

Los bajorrelieves en las paredes de la sala hipóstila representan escenas de batallas de Ramsés II. La mayoría de ellas son de la batalla de Qadesh contra los hititas, donde la más representativa sea la que muestra al faraón lanzando flechas desde su carro.

En las demás salas, escenas de ofrendas a los dioses, Ramsés y Nefertari con las barcas sagradas de Amón y Ra-Horajti.

Detalle Batalla de Qadesh

El efecto más enigmático, lo encontramos en el santuario. En él se encuentran cuatro figuras, sentadas, talladas en la roca: Ra-Horajti, Ramsés deificado, Amón y Ptah. Debido a la orientación en la que se construyó el templo, sólo los días 21 de octubre y febrero (61 días antes y depués del solsticio de invierno), fechas del nacimiento de Ramsés y de su coronación, respectivamente, los rayos del Sol penetran hasta el fondo del templo iluminando tres de las cuatro estatuas, quedando en penumbra la del dios Ptah. Éste hecho se debe a la relación que se le atribuye al dios Ptah con el inframundo y su permanencia en las sombras.

Maqueta ubicación original y actual | ©Wikipedia

Lo más curioso de todo, es que a partir del año 1963, año en el que el templo es trasladado desde su lugar de origen, y a pesar de tener los más modernos métodos de cálculo para emplazarlo en la misma orientación que ha tenido durante más de 3000 años, dicho fenómeno no ha podido reproducirse en fecha jamás. Ahora Ramsés, Ra-Horajti y Amón reciben los rayos de Sol un día después.

Iluminación de los dioses | ©GuillénPérez