Vamos a cruzar la legendaria línea del Círculo Polar Ártico y descubrir las increíbles maravillas que nos ofrece el planeta a estas latitudes. Conoceremos la población Sami, degustaremos los  manjares del Cangrejo Real, nos divertiremos en un bar de hielo, haremos parada en el punto más septentrional del continente donde “más allá no hay nada” y podremos contemplar el fenómeno del Sol de medianoche en un atardecer eterno.


Es apasionante conocer ese momento en la historia del ser humano en el que el hombre se asentó en un clima tan inhóspito y frío, sobre  el Círculo Polar Ártico. Nos remontamos hace 12.000 años cuando la capa de hielo que cubría Finlandia comenzó a derretirse, dejando en descubierto la parte sólida del continente en la que crecieron las primeras plantas, los primeros animales y con ellos, los primeros habitantes: el pueblo Sami, una de las culturas nómadas más antiguas del mundo.

Antiguos trabajadores Sami. Foto: Maantieteen Retkikunta/ Enc. de Cultura Sami

En la actualidad los Sami siguen formando parte de la sociedad escandinava. Viven en su mayoría en las regiones del norte, en Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Puedes encontrarlos de camino hacia Cabo Norte, donde dedican gran parte de su tiempo a la cría y cuidado de renos,  y hacerte una simpática foto con ellos, ataviados con su tradicional vestimenta.

Sami y su reno

Seguimos descubriendo parte de la cultura nórdica, en este caso, a parte de paisajística, gastronómica, para ir en busca del “Oro Rojo”, nombre por el que es conocido el Cangrejo Real. Considerado uno de los mejores mariscos del mundo, es valorado internacionalmente por los mejores chefs y restaurantes gracias a su textura y sabor.

Llegamos a un pequeño puerto, de coloridas casitas de madera en el que sobre el muelle nos esperan para mostrarnos este delicioso producto fresco, recién capturado. Una experiencia  increíble y muy recomendable.

Pueblo pesquero

Sobre la plataforma de madera que se adentra al mar, nos encontramos ante un “bicho” gigantesco, aún con vida, que  con mucho cuidado,  podemos coger por sus enormes patas.

Parece inofensivo, pero descubrimos que no lo es tanto. Esta especie depreda toda la fauna marina que encuentra. De ahí la tersura y el intenso sabor de sus carnes.  Pueden llegar a alcanzar los dos metros de envergadura gracias a sus enormes patas, que además utilizan como infalible medio de transporte.

Cangrejo Real

Qué mejor lugar para degustar este manjar que en un tradicional lavvu, unas cabañas de construcción sami. Formadas por palos largos que terminan en tridente y que se atan formando un trípode, en la que no existe un poste central.

lavvu

Curiosamente, el lavvu no necesita de estacas para dar estabilidad. De hecho la forma y el volumen lo proporcionan la cantidad de palos de las que se componga la estructura.

Es increíble la sensación de poder contemplar y de estar dentro de una de las construcciones más complejas y rudimentarias dentro de la historia de las civilizaciones antiguas. ¡Todo un privilegio!

Estructura lavvu

Ésta estructura solía cubrirse con piel de reno, dejando un hueco en la parte superior para que saliese el humo de la hoguera central. Hoguera que además de ser la fuente de calor, evita la entrada de insectos.

Cocinando el Cangrejo Real

Y es aquí, en este mágico lugar, donde esperamos a los pies del fuego de la caldera,  el delicioso bocado que vamos a degustar.

Estamos tan atrapados por el encanto del lugar, que realmente nos confunden las sensaciones. Por un lago, no tenemos prisa en que nos sirvan ya que estamos ensimismados contemplando todos los detalles de la cabaña, pero el aroma que se desprende a su vez,  nos crea esa ansia por descubrir nuevos sabores.

Sobre unas láminas de madera, van sirviendo el cangrejo recién cocinado. Y no defrauda. Un delicado sabor,  una carne jugosa con  un intenso y a su vez sutil sabor a mar. ¡Delicioso!

Y bocado tras bocado, vamos sellando en nuestro recuerdo las percepciones del momento.

Cangrejo Real, degustación

En honningsvag, a tan solo unos minutos a pie del puerto se encuentra el singular Ártico Ice Bar. Sus dueños, una pareja de españoles afincados en noruega desde hace más de 10 años, extraen bloques de hielo cada año,  para renovar el interior de este maravilloso local, consiguiendo un acabado único y muy peculiar.

En el interior del icebar la temperatura es de -5ºC. Pero no te preocupes por el frío, a la entrada te dejarán un poncho térmico para disfrutar del bar. Quizás sea el único bar del mundo en el que no tendrás que preocuparte por el estilismo.

Si tienes pensado visitarlo deberás llegar lo antes posible, debido a que suelen haber aglomeraciones y un número limitado de personas en el interior. Conforme los visitantes van saliendo, los viajeros que están en cola pueden ir pasando, sin límite de tiempo.

Ártico Ice Bar

Una vez dentro, podrás disfrutar de un local chiquitito, pero con muchísimo encanto. Todo está construido con bloques de hielo: las paredes, la barra, los asientos (cubiertos por pieles para poder sentarte). Una amplia pantalla con una sucesión de imágenes decora el local y numerosos detalles con un guiño al clima nórdico en el que se ubica tales como trineos, pieles y un iglú.

Aquí podrás tomarte unos “chupitos sin alcohol” y disfrutar de la sala mientras que el frío te lo permita.

A la salida nos regalaron unos moldes para hacer nuestros propios chupitos de hielo en casa. ¡Un detallazo! que hemos utilizado en muchísimas ocasiones.

Iglú, interior Ice Bar

Felices, tras estas sensacionales experiencias vamos en busca de Cabo Norte, un impresionante promontorio situado en la isla de Magerøya. Aunque  no es del todo cierto, se dice que es el punto más septentrional o ubicado más al norte del continente europeo. Su situación es 71º10’21” Norte y 25º47’03” Este.

Nordkapp o Cabo Norte

Es un lugar con una magia especial, mítico destino de motoristas de todo el mundo y viajeros en busca de nuevas pericias. Porque acantilados hay muchos, y quizás de mayor espectacularidad, pero cuando miras al horizonte, y sabes que sólo un poco más allá se encuentra el hielo del casquete polar , la sensación es increíble.

Eso sí, olvídate de las fotografías de días soleados y despejados que verás en catálogos publicitarios, ya que lo más habitual es que la bruma cubra el horizonte.

Acantilado Cabo Norte

En su explanada puedes contemplar sus famosas esculturas. Justo al borde del acantilado, el icónico globo terráqueo.

Escultura globo terráqueo

Unos metros más a su interior, sin perder de vista el mar, nos encontramos con el “Monumento a los Niños del Mundo” es una obra conmemorativa que se inauguró en junio de 1988. Se trata de 7 monedas, de tamaño colosal, diseñadas por siete niños de diversos lugares del mundo.

Monumento a los niños del mundo

Justo al lado, la escultura de una mujer y un niño  juntos, señalando la anterior obra.

Monumento a los niños del mundo

También verás el Centro Turístico de Visitantes. En su interior, una cafetería, la Iglesia de San Juan, un pequeño museo y una cueva de luces que ha sustituido a un restaurante con vistas al mar. Allí podrás ver una película, en la que proyectan cómo cambian las estaciones del año en este punto del planeta.

Centro de visitantes

Y es que sólo a estas latitudes, tienes el privilegio de disfrutar de dos de los fenómenos atmosféricos más curiosos e impresionantes como son las auroras boreales en los meses de invierno y el Sol de medianoche, del que pudimos disfrutar.

Pero ¿en qué consiste este fenómeno que tan sólo ocurre en aquellas partes del planeta que se ubican por encima del círculo polar  ártico?

Fenómeno Sol de medianoche

Este fenómeno es debido a la inclinación de la tierra al rotar. Esta inclinación hace que el Polo Norte quede expuesto al sol todo el día durante la temporada estival, ocurriendo el fenómeno contrario en el Polo Sur, que se quedará a oscuras durante los seis meses que dura el verano boreal.

Como vemos en la imagen, el sol siempre permanece sobre el horizonte por lo que podrás disfrutar de la luz solar, a cualquier hora del día y de la  noche. Sí, has oído bien, de la noche también, ya que no anochece en los meses de verano. Al atardecer el Sol se acercará al horizonte, pero no llegará a ocultarse, se quedará una puesta de sol permanente que se juntará de nuevo con el amanecer cuando éste comience su ascensión.

Colores del Sol de medianoche

Así, desde nuestro barco, pudimos disfrutar de la increíbles y variadas tonalidades con las que el sol colorea el horizonte, en función de la hora del día o de la noche. Un regalo que la naturaleza nos hizo para culminar este magnífico día, descubriendo todas las excitantes posibilidades que cruzar nuestro Círculo Polar nos ofrece.

Sol de medianoche

La noche se acercaba de nuevo, el sol apenas se había sumergido en el mar y resucitó de nuevo, rojo, refrescado, como si hubiera ido a beber. Podría sentirme más extraño en esas noches de lo que nadie podría creer.Pan de Knut Hamsun (1894)

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