La ilusión de regalar

La chimenea encendida; el olor a dulces de Navidad impregnando el hogar; un reno alumbra tímidamente la entrada a casa con la llama de la vela que prende dentro de un vetusto farol, el buzón que llevará las cartas llenas de deseos a la gélida Laponia, el hogar de Papá Noel, donde este año vamos a viajar sin movernos de la mesa en nuestra Cena de Navidad.

Decoración de bienvenida

Llegan los invitados, puntuales. Llevan esperando cada año esta tradicional cena familiar y parece que tienen ganas de descubrir las sorpresas de la velada.

El motor que mueve y nos da energía cada año para llevarla a cabo sois vosotros: Ginés y Conchita, mis suegros. Una vez más quiero expresaros mi agradecimiento por TODA vuestra incondicional ayuda. Os queremos.

De vosotros aprendemos el valor de invertir en experiencias…El pasado año nos regalasteis por estas fechas un viaje a Praga y este año hemos querido simbolizar en nuestra mesa LA ILUSIÓN DE REGALAR, viajando a Laponia.

No se si estaremos a la altura…¡Comenzamos!

Antes de nada hacemos nuestro particular encendido de luces y del árbol, en el que cada uno de nosotros colocamos unas pequeñas tarjetas con deseos. Detalle que aporta nuestra tita Salud. El del año pasado se me ha cumplido. ¡Gracias Salud!

Coctel bienvenida

Al calor de las llamas de la chimenea que junto a la ventana aguarda la llegada anual de Santa Claus y de sus Magestades los Reyes, preparamos un pequeño cóctel. Siguiendo la temática de la noche, no hay mejor lugar para comenzar a degustar sabores.

Cava con flor de hibisco

En este caso, saboreamos pausadamente un cava Cortesía de los invitados. En cada copa  espera ansiosa de ser hidratada por las burbujas de la bebida, una carnosa flor de hibisco en almíbar, un clásico en nuestra mesa. El cava brut nature, adopta un elegante color afrutado y un sabor exquisito que recomendamos saborear muy lentamente. Como bocado final, degustamos la flor que contrarresta su dulzor con el punto ácido del cava. ¡Una delicia!

Decoración de la mesa

Sin prisa, cambiamos de entorno y nos vamos a nuestra particular Laponia. Y es que no hay elemento que falte para poder hacer con total rotundidad dicha afirmación…nieve, renos, abetos, troncos de madera talados y por supuesto Papá Noel esquiando y paseando en trineo, el cual ya ha dejado a cada comensal el primer regalo de la noche: una cajita llena de bombones.

Se percibe la ilusión de todos, parece que la temática de la noche transmite emociones y se hace sentir más allá de quedar en una cuidada pero simple decoración. ¡Esa era nuestra intención!

El menú de este año es mas escueto y sencillo pues hemos priorizado pasar más tiempo en la mesa compartiendo el momento con los protagonistas, ellos.

Comenzamos abriendo boca con sabores salados para las primeras cervezas de la noche. Cucuruchos de salchicha ibérica de bellota, almendras fritas, nachos mexicanos y salsa picante para acompañar.

Cucuruchos de mini salchicha y almendras. Nachos

Y no puede faltar en una buena mesa murcianica, unas marineras con anchoas 00 en aceite de oliva virgen extra del Cantábrico. Hemos optado por rosquillas de tamaño mini y hemos introducido además un nuevo bocado, la sardinera, consistente en la base de ensaladilla rusa pero con sardina ahumada y caramelizada. Riquísimo!!!!!!!!!

Sardineras

A continuación y para maridar con un vino tinto de la tierra degustamos un queso parmesano seco de 36 meses de añejamiento y un jamón ibérico cortado a cuchillo.

Jamón y queso parmesano

El punto fresco lo aporta el gazpacho de cereza hecho en casa aderezado con aceite de albahaca, acompañado con melón y la ensalada de variedad de lechugas, piña, pasas, langostino, coco, tomate cherry, palitos de cangrejo y jamón, aliñada con salsa rosa.

Gazpacho de cereza
Ensalada de piña

Un plato que repetimos porque gusta mucho es langostino con salsa de wisky. Aunque este año el punto de licor se nos ha ido de las manos, jajaja.

Y llega el bocado estrella de la noche. Los huevos a baja temperatura sobre salsa de trufa, setas, aceite de trufa blanca y sal en escama. No hay mayor delicia que mezclar todos los sabores y mojar pan en una explosión de sabores potentes pero muy equilibrados. Un plato que gustó muchísimo.

Huevo trufado y setas

Acabamos nuestro recorrido gastronómico con una tapa de caldero del Mar Menor y alioli que servimos sin su tradicional pescado.

Caldero del Mar Menor

Llegan los dulces caseros y el vino viejo. Pero lo mejor del postre siempre es la sobremesa. La cocina desordenada pero los sentimientos en orden.

El sonido de papel arrugado, el brillo en los ojos, las sonrisas sinceras…LA ILUSIÓN DE REGALAR.

¡Feliz Navidad!

Noches Blancas

Las Noches Blancas celebradas cada verano en el parque natural de Calblanque, son ya una tradición en la Costa Murciana.

El restaurante “La Cala”, perteneciente al complejo “La Manga Club”, lleva de entre las rocas a pie de playa los sabores de su cocina Mediterránea en una puesta en escena exquisita.

Este evento, que tiene lugar exclusivamente una noche en el mes de julio y otra en agosto, se convierte en una agradable velada, en la cual sólo la ambientación del enclave ya  merece la pena.

La recóndita Cala del Barco, además de su belleza, tal vez posea uno de los mejores regalos que la naturaleza nos puede ofrecer para poder disfrutar de todo su atractivo, haciendo pausa en la vorágine del remolino impetuoso cotidiano: la falta de cobertura.

Pero a pesar de su solitaria ubicación, el acceso a la misma no es nada complicado, pues con las coordenadas en el GPS (Ver ubicación al final del post) se llega sin dificultad, teniendo la posibilidad de dejar el vehículo en un aparcamiento gratuito.

A partir de las 20:30 horas comienza el evento, aprovechando así los últimos rayos de sol antes de su puesta. Nada más llegar, el reloj se detiene, sin echarlo de menos en toda la noche. Y es que lo único que deseamos es ¡qué se pare el tiempo!, ¡qué se pare!

El sonido de la bravura del mar, nos devuelve la cordura que por unos momentos nos ha robado, pudiendo contemplar desde el borde del acantilado todos los detalles del escenario de lo que parece va a ser una noche mágica.

¡Y qué paradoja…! Por unos segundos aparece la prisa, esa sensación que habíamos dejado olvidada en el aparcamiento. Es la impaciencia, la premura por explorar cuanto antes cada detalle.

La bajada es espectacular. Una escalinata de roca nos facilita la bajada a la cala. Por el camino vemos entre la vegetación el Restaurante “La Cala” y a varios comensales disfrutando de su terraza.

Por fin, ponemos los pies sobre la arena. Entre antorchas, una larga alfombra celeste nos abre paso hacia una calurosa bienvenida. Comenzamos agradando al paladar con la primera copa de cava. Al alzar la vista contemplamos junto al mar un decorado, un  photocall, donde poder disfrutar de la fotografía en cualquier momento de la noche. No falta detalle.

Sin restar protagonismo al azul del mar, la tonalidad predominante, es el blanco, pues todos los asistentes vamos con este color en nuestro atuendo, como así lo marca el acertado dress code. Tonalidad que además de otros significados, simboliza pureza, paz, humildad, amor, elegancia, poder…Un color que más allá de significación aporta una luz especial a las noches de verano.

Las mesas aportan ese punto alegre y jocoso con sus coloridos manteles, en contrapunto al romanticismo de la cuidada decoración de luces y velas led. En cada mesa, ocho comensales disfrutarán a pocos metros del mar de un buffet sabroso y variado.


Al finalizar la cena, muchos asistentes se acercan al escenario para tomar unas copas y bailar.

Nosotros preferimos seguir disfrutando del momento, de la calma, de las vistas…mientras degustamos unos combinados con la compañía de grandes amigos en presencia del gran anfitrión de la velada, el mar, el cual rompe su fiereza a pocos metros de nuestros pies. Es excelente como entre la oscuridad, el alumbrado del evento facilita que podamos contemplarlo iluminado a la perfección, destacando los colores, sin duda protagonistas de la noche: el blanco y el azul. Una vez mas, todo un acierto centrado en los detalles.

Sin poder decir la hora de finalización, intuimos que no muy entrada la madrugada, la fiesta va llegando a su fin. Parece que no hemos conseguido pausar el tiempo, aunque sí no estar pendientes de él para disfrutar al máximo de esta noche blanca, de esta noche mágica.

La felicidad se respira al pie del mar.

Ruta a Isla de los Ciervos

Navegamos a paso relajado en un catamarán sobre las cristalinas aguas del Índico en un mar tan en calma como el espíritu de la isla. Bordeamos la costa dejando atrás un paisaje frondoso de vegetación entre el que destacan las instalaciones de los resort  de lujo, para  llegar a una de las islas más bonitas de Mauricio, Isla de los Ciervos.

El trayecto en sí es una experiencia fabulosa. La simpatía de los patrones del catamarán se hace notar desde el primer momento. Desnudamos nuestros pies, subimos a cubierta y empezamos a disfrutar al máximo de un día de ruta inolvidable. La música comienza a sonar, el ron mauriciano a endulzar el momento y el lienzo de este idílico paisaje pinta de color nuestros recuerdos en una amplia paleta de tonalidades verde azuladas y turquesas, indescriptibles. Hacemos parada para subir a una lancha y llegar hasta unas pequeñas cataratas que hay por el trayecto. Un salto de agua pequeño pero muy bonito por el entorno que lo rodea. No pudimos acercarnos mucho por la multitud de lanchas haciendo cola para hacerse la foto a pie de catarata. No importa, lo más importante no es la mejor captura de imagen, sino vivir y disfrutar al máximo la experiencia  y …¡a eso no hay quien nos gane! Volvemos al catamarán y mientras la música continúa divirtiéndonos, empezamos a abrir boca con algunos snack y bebidas a elegir (refrescos, agua, ron, vino…). El ambiente es tan agradable que sin darnos cuenta llega la hora de la comida. Una barbacoa de carne y pescado variada, acompañada de ensalada y arroz blanco. Y por fin llegamos a destino. En la isla se pueden hacer numerosas actividades acuáticas como snorkel o volar en parasailing. También se pueden encontrar bares, restaurantes y tiendas con artículos de playa. Un dato a tener en cuenta es que las tumbonas no son públicas, pertenecen a un hotel. La imagen más espectacular por la que se conoce el lugar se consigue vista aérea, desde la arena la perspectiva es diferente sin dejar de ser espectacular. Una pequeña laguna separa las dos isletas a través de la cual puedes cruzar fácilmente de una a otra, pero llevad cuidado que la pequeña corriente o el efecto del ron puede haceros perder la estabilidad, jejeje. No hay peligro pues en esa zona no hay profundidad. Nosotros optamos por disfrutar de su paradisiaca playa, pues el tiempo que estamos en la isla no es excesivo. Así que caminamos hacia un lugar un poco más solitario para evitar la multitud y tener nuestro momento de intimidad en una de las islas más bonitas del mundo, ¡Qué privilegio! No habíamos caminado mucho cuando encontramos el lugar perfecto para pausar el tiempo y disfrutar del paisaje. Sobre la fina y extensa arena encontramos un punto donde había roca volcánica. Aquí nos paramos pues nos pareció precioso el contraste del materiales y colores de la naturaleza: el negro azabache de la roca volcánica, el dorado de la arena  fundiéndose con unos puros e intensos azules.  A nuestras espaldas  una vasta vegetación de pinares por entre los que en otras épocas, vivían numerosos ciervos que, aunque ya extintos, dan nombre a esta isla. El oleaje nos regaló estrellas, erizos de mar y algunos restos de coral, los más grandes y bonitos que vimos en toda la isla. Un excelente regalo para culminar un día lleno de risas, complicidad entre nosotros y con la naturaleza. Un sin fin de emociones.

Lo que nos hace sentir perdura más allá de la memoria.

Comida de Navidad: “Sabores del Mundo”

Las tradiciones culturales siempre permanecen en nuestro subconsciente, aquellas costumbres con las que crecemos y que con el paso del tiempo lejos de olvidar, necesitamos arraigarnos a ellas, nos llenan de felicidad y nos devuelven la sonrisa de retroceder a nuestra infancia.

¿Quién no recuerda la sensación de nerviosismo al abrir los regalos el día de reyes bajo un árbol de navidad o al lado de un belén, a pesar de tal vez no recibir nada de lo que habíamos escrito en la carta?

O la típica cena de Nochebuena con los mejores manjares donde degustar aquellos alimentos que no eran muy consumidos durante todo el año. En mi caso todavía recuerdo el aroma y el sabor de las costillas de cabrito asadas a la parrilla en esa chimenea de leña, el pan casero hecho por mi madre, a la que añoro con fuerza, en un horno tradicional, las habas de la huerta de Murcia y los dulces hechos en casa, que durante el mes de diciembre inundaban el hogar con un aroma característico, que en su momento no aprecias, pero con el paso del tiempo valoras como el tesoro mas valioso del mundo.


Hablamos de tradiciones, de costumbres…pero siendo viajeros apasionados, no podemos quedarnos atrapados únicamente en nuestras raices, a las que adoramos. También queremos descubrir, disfrutar y transmitir las delicias gastronómicas de otras partes del mundo.

El menú de este año está compuesto por platos de nuestra tierra, repitiendo algunos de los que han pedido nuestros comensales, combinados con otros sabores del mundo: México e  isla Mauricio, nuestros últimos destinos. Porque ¡nada enriquece más que viajar! Salir de tu zona de confort, ser consciente y aceptar otras realidades, otras costumbres tan auténticas y tan arraigadas en la población foránea como tú a las tuyas.

El punto más tradicional de la comida ha sido la decoración. Porque no hay Navidad sin belén, en la mesa toma protagonismo un representativo nacimiento que este año destaca o complementa a nuestro árbol de Navidad.

La palabra que más repitieron los invitados al verlo es “¡qué ricura!” Y es que las figuras elegidas transmiten ese punto de ternura e informalidad que buscábamos para la ocasión. Todo un acierto.

En mesa, cada comensal tenía sobre su plato su nombre escrito en unas etiquetas de pizarra. Además un portafotos con una caricatura personalizada que arrancó las risas de todos. Se empieza a notar la calidez en el ambiente, esa sensación que se transmite cuando realmente te sientes cómodo. ¡Y es que los detalles son fundamentales!

Detrás de cada fotografía, estaba la minuta del menú. Variado y extenso…tanto que el último plato no lo pudimos servir, a petición de los invitados.

Coctel Corazón de Navidad

Flores de hibiscos caramelizadas, bañadas en cava. Una delicia para abrir boca con estos burbujeantes sabores. Las flores se pueden comprar por internet caramelizadas, aunque su precio algo elevado. Yo opté por comprarlas deshidratadas, hidratarlas y hacer el almíbar en casa.

Es un género de zonas templadas, subtropicales y tropicales de todo el mundo, con un origen centrado principalmente en el sureste de Asia. Introducido y cultivado desde tiempos inmemoriales para usos, ornamental, alimentario y medicinal (wikipedia)

La flor de Jamaica, nombre con el que también es conocida, se usa especialmente en el Caribe como refrescante agua de Jamaica (bebida que elaboramos en nuestra cena del pasado año). En Egipto y Sudán también se utilizan los pétalos para hacer una infusión llamada carcadé.

Mini Mexican Spicy Chips y Encurtidos

Variedades de aceitunas con sabores y aliños muy diferentes, presentadas en una tradicional caja de madera de la huerta de Murcia. Del árbol a casa. No tardaron en desaparecer.
Acompañamos con unas patatas paja, muy finas y crujientes y unas salsas mexicanas picantonas para potenciar el sabor.

Jamón, Lomo y Queso

Como todos los años, el jamón lo traen mis suegros y está riquísimo. Además elegimos un sabroso lomo a la tabla de Murcia, curado en romero y otras hierbas. Toda una delicia. Poco innovador pero muy sabroso. Acompañado de una elección de quesos: De trufa y de Pimentón Picante.

Canapés Variados

Los platos estrella de la noche. Si queréis sorprender  a vuestros invitados, os  los recomendamos pues son my fáciles de preparar y están muy ricos.

El pan que elegimos es mallorquín. Unas quelitas de tamaño maxi, que además de estar buenísimas, no absorben los jugos de los ingredientes por lo que no reemblandecen la base.

Canapé de Salmón

Bolitas Duck Ham

Uno de los bocados estrella que gustó muchísimo. Es muy sencillo de preparar: mermelada de tomate, jamón de pato, mini mozarella, tomate Cherry kumato, unas escamas de sal y un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Huevo de Codorniz sobre Gamba al Ajillo.

Otro bocado para relamerse y muy sencillo. La llema cocida la mezclamos con pepinillos muy picados y mahonesa. Un poquito de cebollino pone la guinda.

Boquerón sobre manto de Aguacate

Aguacate, boquerón, cilantro y unas perlas de aceite balsámico de módena. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra y a saborear este contraste de sabores.

Brochetas Indias Tantoori

Una bocado especial pues las especias que requiere la preparación de esta tradicional receta india las compramos en un el Mercado Central de isla Mauricio, en nuestro recorrido por la isla. Potente contraste de sabores.

Crujiente de Pulpo

Una croqueta de pulpo cremosa, suave y sabrosa en su interior con un bocado extra crujiente.

Navajas

En estas fechas, el marisco no puede faltar en la mesa. Elegimos un ceviche de navajas. Sabores cítricos y refrescantes característicos de la cocina latinoamericana.

Mejillones Thailandeses

Mejillones ecológicos gallegos, cocinados al vapor en agua de coco y cilantro. Un plato que ya hicimos con anterioridad y que repetimos porque gustó mucho.

Langostino Ahogado en Salsa de Whisky

Otro de los favoritos es la salsa de wisky con langostino. Se realiza la salsa sofriendo ajo, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo y tomate. Posteriormente se rehoga con whisky y se bate todo. No olvides pan para limpiar el plato. Una delicia.

Ensalada Cítrica Mauriciana.

Cangrejo, pimiento amarillo, coco y una vinagreta especial. Una ensalada muy refrescante que nos recuerda nuestros días por esa maravillosa isla del Índico.

Cerezas Estrujás de Anchoa y Albahaca

Todos los años servimos gazpacho de cereza porque gusta mucho el peculiar sabor del gazpacho con el aliño de albahaca y pistacho con el que lo condimentamos. En esta ocasión, y por primera vez, nos hemos atrevido y el gazpacho lo hemos elaborado nosotros. Hemos seguido una receta del maestro Berasategui y el resultado es espectacular.

El plato principal que habíamos elegido era una tapa de caldero del Mar Menor bajo unos lomos de lubina. No pudimos servirlo, pues a estas alturas no podíamos comer más.

Pannacota Limonera de gin tonic

Y para ir finalizando servimos un refrescante postre de lemon curd, panncota y gelatina de gin tonic. De esos postres que por mucho que hayas comido siempre tienes un hueco.

 

Acabamos con el sabor de los bombones sobre un bloque de sal rosa del Himalaya y el momento de la sobremesa, las copas y la charla, sin duda lo mejor de la comida.

¡Feliz Navidad!

Cuida tus pensamientos porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán costumbres, cuida tus costumbres porque formarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino y tu destino será tu vida.Gandhi

Ruta por el Sur de Isla Mauricio

Nos adentramos en el corazón de Mauricio. Un interior salvaje, dominado por la naturaleza, donde todavía se pueden encontrar resquicios de selva virgen, inexplorada, lagos sagrados que emanan en el cráter de un volcán, increibles saltos de agua, abruptas montañas, tierras de siete colores e ilusorias cataratas subterráneas que dibujan una estampa única en el mundo.

En cuanto al clima en esta zona de la isla, en agosto, suele ser bastante nublado con frecuentes lluvias. De hecho, esta ruta la íbamos a hacer el día anterior, pero conforme íbamos acercándonos al sur, el cielo se iba oscureciendo, por lo que decidimos en el último momento cambiar de dirección y hacer la ruta del norte, que siempre es más soleado.

La posibilidad de decidir en el momento son algunas de las muchas ventajas de contratar un guía privado. Otra buena opción para recorrer la isla es alquilar un coche, pero las sinuosas carreteras y la conducción tan peculiar de sus habitantes hizo que no nos atreviéramos a ello. Verás a los mauricianos conducir a velocidad de rayo, por la izquierda de la calzada como estableció la tradición inglesa, aunque tampoco es extraño adelantamientos por el centro de la carretera dejando a ambos lados vehículos más que acostumbrados a tal azaña, pues dicen que esta actitud es la “reveldía” de conducir a su manera, ni por la derecha (como lo hacían holandeses y franceses) ni por la izquierda.

Pero el tiempo no es impedimento para que durante el trayecto disfrutáramos del paisaje. Enormes extensiones de caña de azúcar, palmeras, plantaciones de té, árboles exóticos de mango, lichi, fruta de la pasión…entre los que se asoman curiosos monos acostumbrados al bullicio de viajeros.

Factoria de Diamantes
Nuestra primera parada fue en una de tantas factorías de diamantes. La isla es conocida por la posibilidad de adquirir esta gema, a buen precio pues están libre de impuestos. En Mauricio los pulen y dan diseño, aunque la materia prima proviene de África.

La tienda que visitamos tiene una gran exposición de joyas y tal vez sea mi falta de hábito en compras de esta tiología pero no me pareció encontrarme ante grandes descuentos. La pieza más sencilla rondaba los 400 euros.
A la entrada de la factoría había una pequeña exposición sobre artículos relacionados con el diamante.

Esta visita nos pareció prescindible a no ser de tener la intención de realizar alguna compra.

Maquetas de Barcos
A pocos pasos, llegamos a un pequeño taller donde reproducen al detalle los barcos más conocidos e importantes de la historia. Estas miniaturas, hechas a escala 1/75 a partir de los planos de barcos históricos, son auténticas obras de arte, reproduciendo minuciosamente cada detalle de los buques origínales.

Artesanos que a través de un incesante trabajo en cadena, no solo dan forma y acabado a las maquetas, sino que conforman un escenario único, donde el predominante olor a madera, la simpatía de los trabajadores, algunos de ellos discapacitados, y la organizada y minuciosa rutina te transmite una curiosidad avivada por ver los resultados de sus trabajos.

En su exposición, encontrarás los trabajos finalizados. Piezas de todos los tamaños y precios. Los que más nos gustaron, tal vez por su significado, fueron las carabelas de Cristóbal Colón y la Perla Negra de la película “Piratas del Caribe”.

Y si caéis en la tentación de comprar una maqueta, podemos corroborar que llegan en perfecto estado a casa, pues la envuelven en un maletín especial el cual pudimos subir a la cabina del avión. El precio, depende del tamaño, pudiendo encontrar piezas a partir de cien euros. En el aeropuerto os devuelven los impuestos de la compra.

Las artesanías de un país son tan importantes como su cultura pues acercarse a ellas es ahondar en sus costumbres. Así es como un trocito de la isla viajó hasta nuestras vitrinas para llenar la casa con la mejor decoración que existe: recuerdos de experiencias vividas. La Caravela Santa María de Cristóbal Colón nos evoca, cada vez que la contemplamos, a dos de nuestros viajes más exóticos por el momento, Isla Mauricio y México.

Volcán
Dejamos atrás el concepto de arenas blancas y playas turquesas, pues el corazón de la isla es más selvático. Naturaleza en estado puro, volcanes y montañas que entre la neblina dan relieve al paisaje.

Hicimos una parada rápida para contemplar el cráter del volcán de Trou Aux Cerfs, situado a 605 metros de altura en el término municipal de Curepipe, en la meseta central de la isla. El volcán, aunque permanece dormido, no está extinto y su característica principal es la frondosa vegetación que lo cubre y el lago de su interior. Vistas panorámicas donde respirar aire puro en unos miradores de infarto.

Tierra Salvaje
Llegamos a un mirador donde contemplamos un lugar que si bien puede parecer carecer de interés mas allá del que produce la belleza de la naturaleza, oculta algo más.

Hablamos de una gran extensión de terreno virgen, de los pocos que quedan sin dominar por el hombre. Un paraje que conserva las características de la isla tal cual era antes de la llegada de los primeros colonos. Una época, en la cual el dodo y otras especies únicas en el mundo eran los habitantes dominantes del terreno. Uno de sus reclamos es la Catarata de Tamarit, un salto de agua silvestre.

Si te permites cruzar los límites de la fantasía, perder la vista en el horizonte y dejar volar la imaginación hacia épocas pasadas puede ser un momento inolvidable.

Lago Grand Bassin
Y si existe un lugar donde no hay límites para la fantasía es el Lago Sagrado Grand Bassin. Aunque podrían ser innumerables los motivos, os puedo dar tres de ellos.

1. Contiente Perdido Bajo Mauricio.
Es un lugar que nos recuerda su origen volcánico. Volcanes que entre borbonetes de lava han puesto al descubierto, sobre la superficie de la isla circón, el mineral más antiguo conocido de la tierra. Lo que ha llevado a investigadores a concluir, que si en una isla de formación relativamente joven se encuentra este mineral es debido a que muy probablemente debajo de la isla hay fragmentos de continentes más antiguos. Concretamente se piensa en el continente perdido de Gondwana. ¡Apasionante!

2. Leyenda del Lago Sagrado
Cráter cubierto por un extenso lago sagrado para los hindúes, detrás del cual existe una leyenda sobre su formación. Cuentan que el Dios Shiva sobrevolando con su diosa Parvatti Isla Mauricio quedó prendado de tanta belleza y derramó unas gotas del Río Ganges, creando así un bello lago, el cual dicen que está conectado con el torrente indio.

A su alrededor, hay numerosos Dioses a los que se venera realizando ofrendas diarias de frutas, flores, inciensos…siempre con vistas al cráter sagrado. Este lugar se ha convertido en el punto de mayor peregrinación de fieles de la isla.


A su entrada, dos representaciones del Dios Shiva y la Diosa Durga se divisan a kilómetros antes de llegar. Mangal Mahadev la estatua de Shiva que es una amada deidad hindú, alcanza los 33 metros de altura, siendo la tercera estatua más alta de Shiva en el mundo.

3. La Quietud del Tumulto
Parece irreal en que un lugar tran transitado de turistas y fieles haya tanta quietud. Conforme vas descendiendo la escalinata que te lleva al borde del cráter vas sintiendo que te encuentras ante un lugar especial.

Cruzas miradas con mujeres hindúes vestidas con coloridos saris indios portando cestas de ofrendas, con hombres ataviados con sus mejores galas y con niños y niñas que en familia participan activamente en las ofrendas a sus deidades.

En el interior del templo un sacerdote puede hacerte en la frente el tilaka, un símbolo rojo característico para el devoto del hinduismo. También puedes vivir la experiencia de hacer un ritual de oración y ver como realizan cánticos y ofrendas a sus Dioses.

Un lugar para la fe, para la meditación, para la reflexión, para escucharte a tí mismo entre el silencio de turistas y fieles que comparten espacio en el más sincero respeto. Un lugar especial e ilusiorio, pues por un momento sientes que has viajado a la India más genuina y fervorosa.

Restaurante Le Chamarel
Después de esta apasionante experiencia, vamos a comer al Restaurante le Chamarel.

Mientras nos preparan mesa, esperamos en un mirador de madera con frontal de cristal que queda suspendido, dejando a nuestros pies una gran extensión de vegetación que se extiende hasta casi la línea del mar. Al fondo se divisa la icónica montaña de Le Morne, lugar en el cual los esclavos se refugiaban y donde paradójicamente cuando se abolió la esclavitud y fueron a liberarlos, perdieron la vida arrojándose al vacío, pensando que quien iba en su búsqueda eran captores.

Merece la pena contemplar el océano desde esta altitud. Las corrientes que provocan los continuos vientos hace que las tonalidades azules, turquesas y aguamarinas tan características del Índico, cambien continuamente intensificándose cuando las persistentes nubes que cubren el cielo dejan paso a momentos en los que reluce el sol. Colores del Índico.

Un enclave privilegiado donde contemplar una panorámica irrepetible mientras tienes la posibilidad de degustar una deliciosa cocina criolla y mauriciana.


¡Que bien sienta experimentar con nuevos sabores en una atmósfera tan especial!

Al salir del restaurante, a unos pocos metros, también hay un mirador donde se pueden contemplar estas vistas en una perspectiva parecida sin necesidad de entrar a comer. Merece la pena hacer parada.

Cataratas Subeterráneas
En el anterior mirador, mientras observábamos la montaña de Le Morne y el movimiento constante de la marea, nos dieron unas ganas locas de contemplar las cascadas subterráneas que se encuentran en esta geografía de la isla. El fenómenos es una ilusión óptica producida por las corrientes marinas. Las diferentes tonalidades del océano hacen el resto.

Para poder ver el efecto es necesario sobrevolar la zona. Esto solo es posible contratando una excursión en helicóptero que intentamos realizar, pero no nos fue posible.

Cascada de Chamarel
La naturaleza de Mauricio nos tiene enganchados, ¡queremos más! Así que vamos en busca de otro regalo de la naturaleza, la Cascada de Chamarel.


Un vertiginoso salto de agua de más de 100 metros de altura, que destaca entre el entorno verde y frondoso que lo rodea. Existe un camino privado, al que se puede acceder pagando para llegar hasta el fondo, pero el tiempo no nos lo permite. Anochece pronto y vamos ansiosos a encontrarnos ante la última maravilla del día, la tierra de los siete colores.

Tierra de los Siete Colores
Una de las típicas estampas de la isla es la imagen de la tierra de los siete colores. Cuando ves este lugar tantas veces en fotografía, puedes llegar a pensar que al verlo en vivo, no va a impactar, porque los colores pueden estar tan editados que pierdan veracidad.

Pero tengo que decir, que nada más lejos de la realidad. Tal vez fue por llegar al atardecer, momento en el que dicen que cobran más intensidad, o por caer una ligera llovizna, elemento que también favorece esta tonalidad. Sea por lo que fuere, no solo recuerdo impactados mis ojos cuando vieron esta dunas policromadas, sino también mi piel, que por un momento se erizó al comprobar con ilusión que la belleza de este lugar es real.


Los siete colores se producen como consecuencia de la combinación de cuatro fenómenos: la composición de basalto de su suelo, la mineralización de sus componentes ( el hierro aporta la tonalidad rojiza, el aluminio la violeta…), la lluvia y el sol.

Hay dos miradores, y en uno de ellos una tienda donde poder adquirir algunos interesantes souvenirs con estas tierras de colores.

Este recorrido tan fascinante e ilusorio por el sur de la isla, nos inspira a acabar el relato con este pequeño fragmento de la historia interminable.

– No moriré tan fácil, soy un Guerrero.
– Si eres Guerrero, pelea con la Nada.
– Lo haría, pero no pude cruzar los límites de Fantasía.
(Gmork rió estrepitosamente).
– No le veo la gracia.
– Fantasía no tiene límites…
– Eso no es cierto, mientes!!!
– Niño tonto, no sabes nada de la historia de Fantasía. Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía…
-¿Y por qué está muriendo entonces…?
-Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando a sus sueños. Así es como la Nada se vuelve más fuerte.

No dejes que sea la nada, la que venza tus sueños. Arriesga, vive, sueña, fantasea, imagina, viaja y cuando lo hayas hecho, repite.Selema